jueves, 9 de junio de 2011

YO TE ENVIO, PARA QUE ABRAS SUS OJOS

Por John Piper Sobre Evangelismo.

2da a los Corintios 4:1-7

Por tanto, puesto que tenemos este ministerio, según hemos recibido misericordia, no desfallecemos; 2 sino que hemos renunciado a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino que, mediante la manifestación de la verdad, nos recomendamos a la conciencia de todo hombre en la presencia de Dios. 3 Y si todavía nuestro evangelio está velado, para los que se pierden está velado, 4 en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. 5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por amor de Jesús. 6 Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. 7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros.

Hoy terminaremos nuestra serie de sermones sobre la regeneración, la enseñanza bíblica acerca de la realidad del nuevo nacimiento. Estaremos terminando en el terreno, en las calles, en el auto, en el Dunn Brothers, en nuestro traspatio, en la escuela, en el trabajo, mientras almorzamos, en el teléfono, en Facebook y en My Space, en los mensajes de texto (SMS), en Skyping, en blogging, en los aviones, y en cientos de conversaciones ordinarias. Estaremos culminando con el evangelismo personal: un antiguo compromiso expresado en nuevos contextos por amor del nuevo nacimiento en miles de personas muertas espiritualmente, para la gloria de Jesucristo.
Nacidos de Nuevo Por Medio del Evangelio

La semana pasada reafirmamos la verdad bíblica de 1ra de Pedro 1:23: “Pues habéis nacido de nuevo […], mediante la palabra de Dios que vive y permanece”, seguida de la explicación en el versículo 25: “Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada” [RVR 1960]. En otras palabras, Dios produce el nuevo nacimiento mediante el evangelio, la buena noticia de que Dios envió a su hijo al mundo para vivir una vida perfecta, morir por los pecadores, absorber la ira de Dios, llevar nuestra culpa, otorgarnos el don de la justicia, y darnos un gozo eterno, solo mediante la fe, aparte de las obras de la ley.

Las personas nacen de nuevo al escuchar esa noticia, y nunca nacerán de nuevo, sin ella: “Así que la feviene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo” (Romanos 10:17). Es por esta razón que cuando entonces preguntamos, « ¿qué se debe hacer para nacer de nuevo?», la respuesta bíblica fue clara: Prediquen la buena noticia con un corazón de amor y una vida de servicio.

Ahora, hoy, tengo la esperanza de subrayar ese punto principal con un par de nuevos textos, y luego darles una colección de ayudas y exhortaciones prácticas.
Nuestra Condición Sin Cristo

Vea conmigo el texto de hoy en 2da a los Corintios 4. Comienza con la condición del hombre sin Cristo. Versículo 4: "en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios". El hombre que no cree en Cristo está ciego. No pude ver que Cristo es supremamente valioso, y por tanto no le recibe como su Tesoro, y no es salvo. Se necesita una obra de Dios en su vida para abrir sus ojos y darle vida, de modo que pueda ver y recibir a Cristo como Salvador, Señor, y Tesoro de su vida. Se necesita la obra del Nuevo Nacimiento.
La Solución: El Nuevo Nacimiento

Luego veamos la solución a esta condición de ceguera y muerte. Versículo 6: “Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo”. Aun cuando ese término no es utilizado, esta es la descripción del nuevo nacimiento. El Dios que creó la luz en el principio hace lo mismo en el corazón humano. Solo que en esta ocasión, no crea una luz física, sino la luz “del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo”. O, como le llama el versículo 4: “el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo”.

Él hace que el corazón humano vea la verdad y belleza y dignidad de Cristo (la gloria de Cristo). Y cuando le vemos como realmente es, le recibimos como quien realmente es. Y a todos los que le reciben les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12). Es lo que deseamos para nuestros hijos (a los seis años, a los dieciséis, o a los veintiséis) y para nuestros padres, cónyuges, vecinos, colegas, y amigos de la escuela. Queremos que la luz resplandezca en sus corazones para que puedan ver y recibir a Cristo. Queremos que nazcan de nuevo.
Los Medios Humanos que Dios Usa: La Predicación del Evangelio

¿Qué debemos hacer para ayudar a las personas a nacer de nuevo?, es: Predicarles la buena noticia de Cristo con un corazón de amor y una vida de servicio.
“Yo Te Envío, Para Que Abras Sus Ojos”

Permítanme darles un texto más, antes de ver la colección de ayudas y exhortaciones prácticas. En Hechos 26, Pablo está relatando al rey Agripa su conversión y su llamado al ministerio. Cuenta su espectacular encuentro con Cristo en el camino a Damasco. Entonces, señala la comisión que Cristo le entregó. Las palabras de esta comisión son sumamente sorprendentes y relevantes para nuestro estudio acerca del evangelismo.

Él nos dice en los versículos 15-17 qué fue lo que Jesús le dijo: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. 16 “Pero levántate y ponte en pie; porque te he aparecido con el fin de designarte como ministro y testigo, no sólo de las cosas que has visto, sino también de aquellas en que me apareceré a ti; 17 librándote del pueblo judío y de los gentiles, a los cuales yo te envío…”. Ahora escuche cuidadosamente para qué Jesús le envía en su ministerio de predicación del evangelio. Versículo 18: “yo te envío, 18 para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados”.

Según 2da a los Corintios 4, el hombre será espiritualmente ciego, hasta que Dios le dé ojos para ver, es decir, hasta que Dios le haga nacer de nuevo. Pero aquí Jesús dice en el versículo 18: “yo te envío, 18 para que abras sus ojos”. No es difícil comprender cuál era el mensaje. Dios abre los ojos de los ciegos para que vean la verdad y la belleza y la dignidad de Cristo. Pero lo hace al enviar a las creyentes a predicarles la buena noticia con un corazón de amor y una vida de servicio.

Esa es mi oración constante: « Señor, inunda nuestra iglesia con una pasión para abrir los ojos de los ciegos. Inúndanos con una pasión para hacer aquello que Dios utiliza para generar el nuevo nacimiento».
Diez Exhortaciones a los que Predican el Evangelio

Así que aquí tenemos unas pocas exhortaciones que espero les ayuden.
1) Sepan esto: Dios Utiliza Vasijas de Barro

De vuelta a nuestro texto, piense en 2da a los Corintios 4:7: Usualmente no leemos este pasaje en su contexto, hagámoslo hoy. El versículo 6 acaba de decir que el Dios que creó la luz, hace lo mismo para producir en los ciegos espirituales como nosotros la “iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo”. En el versículo 4, esta luz es llamada el “resplandor del evangelio de la gloria de Cristo”.

Este es el contexto, ahora leamos el versículo 7: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros”. Tenemos “este tesoro” ¿Cuál tesoro? El “conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo”. O la “iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo”. En pocas palabras, tenemos el evangelio con su poder de dar luz.

Ahora, esta es la exhortación: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro”. Los “vasos de barro” es una referencia a nosotros. Somos los vasos de barro. Es decir, comparados con el tesoro que hay en nosotros, somos vasos de barro. No somos oro. El evangelio es oro. No somos plata. La noticia acerca de Cristo, es plata. No somos bronce. El poder de Cristo es bronce.

Esto significa que si usted se siente común, o por debajo de lo normal en su aptitud para compartir el evangelio, está más cerca de la verdad que alguien que se siente poderoso, sabio y autosuficiente. Pablo quiere que nos demos cuenta de que somos vasijas de barro, no oro, plata, o cristal. Quiere que nos percatemos de que, desde los más sofisticados hasta los más comunes, todos somos vasijas de barro en lo referente a contener y compartir el evangelio. El evangelio es tan valioso y poderoso, que cualquier pensamiento que haga que su contenedor se sienta especial, es necedad.

¿Cómo habla Pablo de sí mismo y de Apolos, el cristiano más elocuente del primer siglo?: “¿Qué es, pues, Apolos? Y ¿qué es Pablo? Servidores mediante los cuales vosotros habéis creído, según el Señor dio oportunidad a cada uno. 6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. 7 Así que ni el que planta ni el que riega es algo, sino Dios que da el crecimiento” (1ra a los Corintios 3:5-7).

Entonces, ¿cuál es el propósito de ser vasijas de barro? Volvamos a 2da a los Corintios 4:7: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros”. El propósito de Dios es que su poder sea honrado, mediante el evangelio, no que nosotros seamos honrados. Lo que significa que si usted se siente común, o poco capacitado en su propia idoneidad para predicar el evangelio, entonces usted es la persona que Dios busca; una vasija de barro que simplemente comparta el Tesoro del evangelio, no con un intelecto brillante, o una elocuencia brillante, o una belleza o fortaleza brillantes, ni con astucia cultural. Dios hará su obra mediante el evangelio, y el poder incomparable poder le pertenecerá a él, y no a nosotros.

Siéntase animado si es un cristiano ordinario. Precisamente por ser ordinario, ha sido alistado para la obra más grande del mundo: mostrar el Tesoro que es Cristo
2) Obtenga los Recursos a Compartir

Después de estos servicios, hay mesas de venta con algunos recursos evangelísticos:For Your Joy, Quest for Joy, Quest for Joy CD. Son recursos que hemos desarrollado en Bethlehem como métodos para extender nuestras conversaciones personales con las personas al darles algo que puedan llevar consigo, que podamos leer junto con ellas. También hay muchos otros recursos igualmente útiles.

Esta es la exhortación: piense así: «Siempre que pueda, quiero recomendar a Cristo. Quiero contar la historia que Dios utiliza para dar vida a las personas». Ponga estos recursos en su bolsillo, en su bolso, en su portafolios, en su automóvil (John Sather me contó que lleva una caja llena de estos recursos en su auto). Y ore cada día: «Señor, conviérteme en una bendición salvadora para alguien hoy».

3) Sepa que Dios Influencia de Muchas Formas

Tenga en mente que lo que usted dice a alguien acerca de Jesús puede ser complementado por media docena de otras personas a quienes Dios providencialmente alinea para influenciar a este individuo a medida que Dios le llama para salvación. A usted le puede parecer que su palabra ha sido desperdiciada. Nunca es desperdiciada (1ra a los Corintios 15:58). Nuestra palabra puede ser el comienzo del trato de Dios. O la palabra final y decisiva que Dios utiliza para traer a una persona a la fe. Hable la palabra. La palabra más pequeña acerca de Cristo no es desperdiciada.

4) Dé Abundantemente

Dé abundantemente. Sea conocido como alguien generoso, no tacaño. Jesús dijo: “prestad no esperando nada a cambio” (Lucas 6: 35). Combine esta reputación con la entrega de libros, si usted conoce a alguien que es lector, dele un libro cristiano que le cueste a usted unos diez o quince dólares. Dígale qué significó para usted y que le encantaría hablar sobre él en algún momento. Si no conoce a la persona, pídale permiso para regalarle un libro que haya significado mucho para su vida.

Esto es lo que regularmente hago en el avión. Algunas veces las conversaciones son fáciles de llevar hacia Cristo, porque soy un pastor. Otras veces no. Pero en cualquier caso, a menudo digo: «escribí un libro que me encantaría regalarle ¿Puedo darle uno?» Casi nunca dicen que no. He escrito dos libros enfocados principalmente en los incrédulos: Seeing and Savoring Christ y Fifty Reasons Why Jesus Came to Die. Estos son los que llevo en mi portafolio en el avión. Desarrolle el hábito de pensar de esta forma: « ¿Cómo puedo recomendar a Cristo hoy?». Dé abundantemente.

Y por supuesto, entregue la Biblia. Esta tarde abrí casualmente una biografía de la vida del misioneroHenry Martyn, y leí lo siguiente acerca del autor,B. V. Henry: “Henry se volvió a la fe en Cristo a la edad de 17 mediante una lectura del Nuevo Testamento, que le entregó una anciana mujer” (B. V. Henry,Forsaking All for Christ: A Biography of Henry Martyn [London: Capítulo 2, 2003], p. 167). Entregue la Biblia abundantemente, y también porciones bíblicas.
5) Encuentre Personas Interesantes

Anímese, pues el simple hecho de encontrar personas interesantes, y cuidarlas, es un hermoso atajo hacia sus corazones. El evangelismo obtiene una mala reputación cuando no estamos realmente interesados en las personas y ellas no parecen importarnos. Las personas son verdaderamente interesantes. La persona con quien usted habla es una maravillosa creación de Dios con mil experiencias interesantes. Muy pocas personas se interesan en ella. Si usted verdaderamente descubre que su vida es interesante, y le cuida, ella se abrirá y querrá oír su historia, la historia de Cristo.
6) Anímese Pues No Está Solo

Anímese pues los martes en la noche, en el Templo a Distancia en el centro de la ciudad, y en los jueves en la noche en el Templo a Distancia del Sur, tenemos entrenamiento evangelístico y actividades de encuentro. Esta es la carta que recibí esta semana de parte de Justin Hoover:

Pastor John, “… nuestra misión es encender y esparcir una pasión por Jesucristo mediante el gozo del evangelismo. Nos reunimos los martes en la noche, en el centro de la ciudad, a las 6:30 pm, en los Commons, para adorar, para la exposición de la Palabra, y para la oración, y en los jueves a las 6:30 pm, en la ubicación del Sur, Edificio 501, Suite 110, con Elijah Layfield. Entrenaremos nuevos evangelistas y luego les uniremos con evangelistas de experiencia. Esta es una excelente oportunidad para aprender cómo articular mejor y compartir el evangelio de Cristo. … nuestro mayor deseo y oración es que el evangelio de Jesucristo sea conocido por medio de las vidas de los santos en Bethlehem. Estamos aquí para ayudar a que esta visión y deseo de Dios sea una realidad en las vidas de los creyentes en Bethlehem. Esta es una oportunidad de ser equipados, motivados, afirmados, y llenos de gozo por el evangelio de Jesucristo. Quieran muchos de nosotros venir y encender y dar a conocer una pasión por la gloria de Cristo en nuestras familias, nuestras comunidades, ciudades, en nuestra nación y en nuestro mundo. De nuevo, el martes a las 6:30 pm en los Commons y el jueves, en el Sitio Sur, edificio 50, suite 110, a las 6:30 pm. Estaremos listos y orando para que haya más obreros para encender y esparcir una pasión por Jesucristo mediante el gozo del evangelismo. Para la gloria de Cristo y el gozo de los santos,
Justin Hoover

7) Invite a las Personas a Asistir a la Iglesia

En sus relaciones interpersonales, invite a las personas a asistir a la iglesia, aun antes de ser cristianos. Algunos aspectos que parecen extraños al pensar en ser cristianos, pueden vencerse al incrementar la familiaridad con nuestra manera de cantar, conversar, y relacionarnos en la iglesia. Y la predicación de la Palabra de Dios tiene un poder único.

O, hoy en día con el internet, si ellos se sienten inseguros en cuanto a asistir a la iglesia, invítelos awww.desiringGod o a www.hopeinGod.org. Dígales que a usted le gustaría que ellos escucharan un saludo de 5 minutos de parte del pastor en el sitio web de la iglesia, y deles la dirección electrónica.
8) Llenen la Ciudad con la Enseñanza del Evangelio

Cuando los apóstoles fueron puestos a juicio en Jerusalén, el sumo sacerdote dijo: “habéis llenado a Jerusalén con vuestras enseñanzas” (Hechos 5:28). Ese es mi sueño para las iglesias de las Twin Cities. Si todos los cristianos estuvieran hablando acerca de Cristo, y entregando literatura acerca de Cristo, y enviando correos electrónicos acerca de Cristo, e invitando a la gente a asistir a la iglesia para Cristo, y estuvieran dando a otros, generosamente, para Cristo, entonces alguien pudiera decir: «Esos cristianos han llenado las Twin Cities con su enseñanza». Que así sea.
9) Usen sus Dones

Anímense porque todos tenemos dones diferentes y no debiéramos tratar de imitar todo lo que hacen los demás. Cada cristiano debe ser un siervo (Gálatas 5:13), pero algunos tienen el don de servicio (Romanos 12:7). Cada cristiano debe tener un corazón misericordioso (Lucas 6:36), pero algunos tienen el don de misericordia (Romanos 12:8). Cada cristiano debe hablar a otros acerca de Cristo (1ra de Pedro 2:9), pero algunos tienen el don de profecía, de exhortación y de enseñanza (Romanos 12:7). Esta es la idea, todos estamos juntos en este cuerpo, pero algunos hemos sido dotados de una manera y otros de otra. Encuentre dónde debe estar, y avive las llamas de su efectividad allí. Crezca en cada área, pero no se paralice porque no es como otras personas. Dios le hizo y su propósito es usarle en el evangelismo.
10) Lea Libros sobre Evangelismo

Finalmente (y esta debe ser su expectativa en Bethlehem), aquí tenemos tres libros que puede obtener de la librería (o encargar aquí), para llevar este mensaje al resto de su vida: Will Metzger, Tell the Truth;Mark Dever, The Gospel and Personal Evangelism; J. I. Packer, Evangelism and the Sovereignty of God.

Predicando la Palabra con Valor
¿Convertiría a Hechos 4:31 en su sueño y oración para todos nosotros en Bethlehem?: “Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor” (Hechos 4:31).

jueves, 2 de junio de 2011

¿QUE ES EL EVANGELIO?

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QUE VIGILEIS A LOS QUE LES ALEJAN DE LA VERDAD

Romanos 16:17-20

Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis, y que os apartéis de ellos. 18 Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos. 19 Porque la noticia de vuestra obediencia se ha extendido a todos; por tanto, me regocijo por vosotros, pero quiero que seáis sabios para lo bueno e inocentes para lo malo. 20 Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros

Me recuerdo hablando con un sabio líder de una gran organización misionera acerca de la fidelidad doctrinal, él dijo algo más o menos así: “Es crucial, y por tanto es unidad. Algunas personas enfatizan una, algunas enfatizan otras. Nuestra organización está compuesta por dos tipos de personas: Los jóvenes de la pureza y los jóvenes de la unidad”. Los jóvenes de la unidad, enfatizan naturalmente la belleza de las relaciones interpersonales y tienden a descuidar el énfasis de la verdad. Los jóvenes de la pureza, enfatizan naturalmente la belleza de la verdad y tienden a descuidar el énfasis en las relaciones interpersonales.

De hecho, probablemente usted podría clasificar a las personas, las iglesias, las denominaciones, las instituciones, y los movimientos en la iglesia evangélica de hoy (incluso en la sociedad en general) según estas posiciones: Están los que enfatizan la pureza doctrinal, y están aquellos que enfatizan la unidad en las relaciones interpersonales.

Amando a las Personas y Amando la Verdad

Espero que se sientan incómodos con esta descripción. Un buen impulso dentro de ustedes podría estar diciendo ahora mismo: “¿Tenemos que escoger? ¿No pueden ser ambas? ¿Acaso no puede usted amar la verdad y amar a las personas?”. De hecho, el impulso sería más bíblico si pensaran: “Ni siquiera creo que pueda amar a las personas si no ama a la verdad. ¿Cómo puede hacer lo que es realmente bueno por las personas si no tiene ninguna enérgica convicción acerca de lo que realmente es bueno?”.

Y sin embargo, no podemos escapar de la realidad de que las personas en las iglesias, denominaciones, escuelas, y aún en períodos completos de la historia se inclinan hacia un lado o al otro. Creo que el período de la historia que vivimos no es un momento en que sea fácil amar la verdad. La crítica más común, si está firme en cuanto a una verdad importante, y sugiere por esa postura que otros deberían creerla, es que usted es arrogante, lo opuesto a ser amoroso (1ra a los Corintios 13:4), y por tanto está socavando las relaciones interpersonales.

Para muchos pensadores de hoy, el único sendero hacia las relaciones pacíficas en un mundo pluralista es la senda en que no hay una verdad que merezca la aprobación de todos. Casi parece tener sentido. Si nadie dice que lo que cree requiere la aprobación de todos, entonces podemos vivir juntos en paz. ¿No es cierto? Así que el pluralismo pacífico y la disminución de la importancia de la verdad van de la mano.

Pero no funciona así. Cuando no hay una verdad que merezca la aprobación de todos, el único árbitro entre nuestros deseos opuestos es el poder. Donde la verdad no define lo que es correcto, el poder lo hace. Y donde el poder define lo que es correcto, los débiles pagan con sus vidas. Cuando el clamor universal por la verdad desaparece, lo que se recibe no es el pluralismo pacífico o las amorosas relaciones interpersonales; lo que recibe son campos de concentración y gulags.[1]
Pureza por el Bien de la Unidad

Quiero que lo vean en la Biblia –y lo sientan en sus huesos- la importancia de ser unos jóvenes puros con el fin de ser jóvenes en pro de la unidad. Quiero que vean y sientan cuán fuera de entorno está este texto en la actual cultura occidental. Éste ilustra una manera de pensar y vivir que la mayoría de nuestros compatriotas norteamericanos considerarían ofensivo, poco amoroso, fundamentalista, y anticuado. Es fundamentalmente un texto que resalta la pureza –un texto que llama a la vigilancia en las materias de la verdad y la doctrina. Pero no es solo eso, es también, de manera chocante, un texto que resalta la unidad. El objetivo de estar alertas por una buena enseñanza es evitar minimizar a Cristo y evitar la auto-exaltación que nos puede dividir.

Así que mi esperanza al predicar a partir de los versos 17 y 18 es que usted sea liberado de cualquier ceguera o cautiverio en este período en que vivimos y que minimiza el valor de la verdad. Y oro así, porque debido a esta libertad, usted podrá conocer lo que es amar a sus adversarios y tendrá el refrescante poder del evangelio para engrandecer a Cristo al mostrar ese amor.

Leamos nuevamente Romanos 16:17-18:

Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis, y que os apartéis de ellos. 18 Porque los tales son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos.

El verso 17 da dos órdenes que parecen contradictorias, pero están relacionadas por una frase que muestra por qué no son contradictorias. Y el verso 18 da dos razones por las que estas dos órdenes son tan cruciales. Veamos primeramente las órdenes en el verso 17.

Que Vigiléis a Los Que Causan Disensiones

La primera orden en el verso 17 es vigilar a aquellos que causan divisiones y crean obstáculos o piedras de tropiezo: “Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos”. Por tanto, está claro según este mandamiento que a Pablo le interesa la unidad. Quiere promover la unidad. Que vigiléis a los que causan disensiones. Son enemigos de la unidad. Vigílenles, no quiero que tengan ese efecto en ustedes.
Que os Apartéis de Ellos

El segundo mandamiento en el verso 17 es que nos apartemos de estas personas. Vea la última frase en el verso: “que os apartéis de ellos”. Manténganse alejados de ellos. Ahora, la razón por la que digo que estos dos mandamientos suenan contradictorios es que el primero está dirigido a satisfacer una pasión por la unidad: Que vigiléis a los que causan disensiones. Y la segunda es, de hecho, un llamado a la división. Cuando descubras a una persona que causa divisiones, sepárate de ella. Apártate de ella.

La Línea Divisora de la Enseñanza

¿Qué relación existe entonces entre estos dos mandamientos que nos ayude a ver que no son verdaderamente contradictorios? Es la referencia que hace Pablo a la enseñanza. Verso 17: “Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis”. El asunto aquí no es el mismo que aparece en el capítulo 14 donde Pablo está lidiando con convicciones diferentes acerca de cuestiones que no son esenciales. Allí dijo, en el verso 5, “Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir”. En el capítulo 14 no se habla nada acerca de apartarse de las personas. Toda la idea era ayudar a los cristianos débiles y a los fuertes a vivir juntos en entendimiento y respeto mutuo.

Pero ahora, aquí en Romanos 16:17, el enfoque es dramáticamente diferente. Aquí Pablo dice: apártense de ellos, sepárense de ellos. ¿Por qué? Porque están promoviendo una doctrina contraria a lo que habían aprendido. Ahora, la respuesta de Pablo pudiera haber sido: Bien, nadie tiene toda la verdad, y cada persona tiene un fragmento de ella, y la unidad es más importante que la verdad, por tanto no se separen. Y nosotros diríamos: Ese deseo no es del todo malo ¿no es cierto? La unidad es algo bueno. Pablo está interesado en ella, su primer mandamiento es: vigilar a los que causan disensiones.
La División Establecida Sobre la Verdad, por el bien de la Unidad Establecida Sobre la Verdad

Pero esa no es la manera en que respondió a esta situación. En lugar de eso, por el bien de la unidad (entiéndase: la unidad establecida sobre la verdad) Pablo hace un llamado a la división establecida sobre la verdad. Apártense de ellos. No sé de qué manera podría Pablo ser más claro al mostrar cómo relacionaba la enseñanza con la unidad. Para Pablo, la enseñanza o doctrina es la base de la unidad. Sin la enseñanza común que habían aprendido, la unidad no hubiera sido unidad cristiana. Por eso él está dispuesto a convocar a la desunión establecida sobre la verdad (apártense de ellos, sepárense de ellos) por amor a la unidad establecida sobre la verdad.

En otras palabras, para Pablo, cuando una persona se separa de la enseñanza que los apóstoles han dado, la amenaza es mayor que la desunión causada por la separación de esas personas. Si decimos: ¿cómo puede ser esto? ¿Cómo puede ser que separarnos de un falso maestro que se ha levantado en la iglesia promueva la unidad dentro de la misma iglesia? La respuesta es que la única unidad que cuenta para la iglesia es la que tiene sus raíces en la enseñanza común de los apóstoles. Aislar a los falsos maestros –evitarlos- es la estrategia de Pablo para preservar la unidad que está basada en la verdadera enseñanza.
El Gozo en la Verdad es Primordial

Hagamos ahora una pausa aquí antes de buscar en el verso 18, las razones por las que estos mandamientos existen. Quiero hacer una aclaración acerca de estos dos mandamientos y la enseñanza que los interrelaciona.

Primero, en relación al mandamiento de “que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis”, es posible que nos vayamos a los extremos. Tengo dudas, aun cuando lo digo, ya que no creo que esta sea la tentación de la mayoría de los cristianos de hoy. Pero es posible, y existen iglesias y personas que se van a los extremos.

Lo que quiero decir es que se obsesionan tanto con la detección de errores doctrinales que pierden la habilidad de regocijarse en la verdad doctrinal. Son como perros que son tan bien entrenados para oler las drogas en el aeropuerto que aun cuando están fuera de servicio saludan a todos de esa manera. Eso no contribuye a crear una atmósfera muy agradable.

El libro de los Romanos no comete este error. Periódicamente Pablo advierte contra los errores doctrinales o éticos. Sin embargo, la mayor parte de Romanos es una gloriosa demostración de la obra de Cristo por nosotros y en nosotros. Pidamos, por tanto, al Señor que nos ayude a mantener el equilibrio en esa misma posición. Esto es lo que debemos: “que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis”. Pero esto no es lo más importante que haremos. Vigilar el error es necesario, pero regocijarnos en la verdad es primordial.
Existe un Cuerpo de Doctrinas Definido

Segundo, con relación a la enseñanza o doctrina, no pierda de vista lo que es obvio: Existe un cuerpo doctrinal contra el que nadie puede ir. Verso 17: “que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis”. Existe una enseñanza convencional. Existe algo de lo que no nos podemos separar. Pablo se refiere a ello de muchas maneras. En Romanos 6:17, lo llama forma de doctrina: “os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de doctrina a la que fuisteis entregados”. En 2da a Timoteo 1:13-14, la norma de las palabras sanas y el tesoro: “Retén la norma de las palabras sanas que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús. 14 Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado”. En Hechos 20:27, lo llama todo el propósito de Dios: “pues no rehuí declarar a vosotros todo el propósito de Dios”

Así que existe un cuerpo, o norma, o forma de la doctrina escuchada. El peligro aquí es, por supuesto, que no debemos añadirle a esta categoría todas las opiniones que existen sobre cientos de versos bíblicos, para que no haya ningún desacuerdo (vea Filipenses 3:15). La norma de las palabras sanas sería un fiel resumen de las verdades bíblicas esenciales determinadas por el grado de importancia en que expresan y preservan la historia de la redención, la naturaleza y condición del hombre, la naturaleza y obra de Cristo, la naturaleza y obra del Espíritu Santo, y la naturaleza y obra de Dios el Padre. Uno de los mayores retos en la búsqueda de la unidad es decidir qué pertenece a este cuerpo de doctrina cuando Pablo dice que si alguien se separa de él, debemos apartarnos de esa persona. Esto ha sido parte del trabajo de nuestros ancianos en el último año con referencia a la cuestión del bautismo. Y es en lo que todavía trabajamos.
Deje Espacio para Amar al Enemigo

Tercero, en relación al segundo mandamiento al final del verso 17 (que os apartéis de ellos), necesitamos estar seguros de dejar espacio para obedecer la enseñanza de Romanos 12 que dice que debemos “Bendecid a los que os persiguen” (v.14), y, “Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres” (v.18), y así sucesivamente.

Apartarnos de alguien no significa: dejar de amarle, o dejar de orar por él, ni siquiera dejar de hablarle. Cuando Pedro actuó de manera contraria al evangelio en Gálatas 2, Pablo no se apartó de él en primera instancia. Primero le confrontó con el objetivo de traerle de vuelta. Este tipo de contacto no está prohibido, lo que Pablo manda aquí con las palabras apartéis de ellos, no es eliminar todo contacto, sino el tipo de contacto que da a entender que la vida puede continuar como de costumbre. No puede. Si usted como un cristiano profesante, persiste en alejarse de la doctrina que enseñaron los apóstoles, simplemente no podemos pasar el tiempo juntos como antes.

Los Falsos Maestros Parecen Agradables

Esto nos lleva finalmente al verso 18 y a las dos razones que Pablo da para explicar por qué la vigilancia de la enseñanza es tan importante. Verso 18: “Porque los tales [las personas que se apartan de la doctrina] son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos, y por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos”

Tomemos el primeramente la segunda razón. Verso 18b: “por medio de palabras suaves y lisonjeras engañan los corazones de los ingenuos”. La palabra usada para ‘lisonjeras’ es simplemente ‘bendiciones’, y palabras suaves no significa necesariamente evidentemente resbaladizas. Significa simplemente placenteras y plausibles. Así que la razón por la que debemos ser tan vigilantes con relación a la enseñanza bíblica es que aquellos que se alejan de ella envuelven a los ingenuos con discursos placenteros y plausibles que se parecen ser una bendición. Los falsos maestros no obtienen seguidores siendo ásperos y rudos, obtienen seguidores siendo agradables.

Tomemos dos ejemplos de la historia: Arrio (336 d.C.) y Socino (1604 d.C.) quienes negaron la deidad de Cristo. Parker Williamson describe a Arrio de esta manera: Éste era un compañero brillante, enérgico y atractivo, del tipo de ciudadanos que cualquier Club Rotary[2] recibiría con agrado. Cantaba canciones de marineros en las cantinas del muelle y enseñaba historias de la de Biblia a los fieles del miércoles en la noche, era un hombre inmensamente popular. Su historia nos recuerda que la herejía no nos golpea para que le creamos, nos seduce. (Parker T. Williamson, Standing Firm: Reclaiming the Chastain Faith in Times of Controversy [Lenoir, North Carolina: PLC Publications, 1996] p.31).[3] Y otro escritor describe a Socino de esta manera: Era un caballero. Su moral era irreprensible y se distinguía a sí mismo por su cortesía incondicional. Su cortesía incondicional era admirable en un tiempo en que aun los grandes líderes protestantes, Lutero y Calvino utilizaban el lenguaje callejero vulgar cuando argüían con sus oponentes. Esto significa que rara vez será popular resistir a los falsos maestros en la iglesia, porque casi siempre son vistos como quienes traen bendiciones y hablan palabras de atractivas. Son caballeros, y Pablo dice que los inocentes son arrastrados por ellos. Por eso dice: Vigílenlos y apártense de ellos.

Los Falsos Maestros son Esclavos de Sus Propios Apetitos

La otra razón por la que la vigilancia de la enseñanza es tan importante, según Pablo (v.18a) es porque “los tales [los falsos maestros] son esclavos, no de Cristo nuestro Señor, sino de sus propios apetitos” –literalmente: de sus propios estómagos. En otras palabras, el asunto de la falsa enseñanza no es solo un error intelectual. Detrás de los discursos plausibles y las suaves y caballerosas maneras está la idolatría, y el ídolo es el estómago –el apetito por la comida, el sexo, o la aprobación humana. Detrás de una seria enseñanza falsa casi siempre encontraremos, no solo errores intelectuales, sino pasiones mundanas esclavizando la mente.
Que Vigiléis
Así que cierro con un llamado a vigilar. Vigilen a los que hablan suave, que pastorean inmensas iglesias, escriben muchos libros, dirigen grandes ministerios, y no aprecian claramente todo el propósito de Dios por encima de sus bienes terrenales.

Por John Piper Sobre Falsa Enseñanza

martes, 31 de mayo de 2011

EL PODER DEL EVANGELIO EN LA VIDA DEL CRISTIANO

"Solamente procurad que vuestra conducta como ciudadanos sea digna del evangelio de Cristo." -- Filipenses 1:27

La palabra "conversación" no significa simplemente hablar o platicar con otras personas, sino también comprende todo el curso de nuestra vida y de nuestro comportamiento en el mundo. La palabra griega significa las acciones y los privilegios de ciudadanía, y nosotros debemos darle forma a toda nuestra ciudadanía, a todas nuestras acciones como ciudadanos de la nueva Jerusalén, para que sean dignas del Evangelio de Cristo. Observen, queridos amigos, la diferencia entre las exhortaciones de los legalistas y las del Evangelio. Quien quiere que sean perfectos en la carne, los exhorta a trabajar para su salvación, para que puedan lograr una justicia meritoria de carácter propio, y así ser aceptados por Dios. Pero quien es enseñado en las doctrinas de la gracia, los exhorta a la santidad por una razón completamente diferente. Él cree que ustedes son salvos, puesto que ustedes creen en el Señor Jesucristo, y les habla a todos lo que son salvos en Jesús, y luego les pide que hagan que sus acciones se conformen a su posición; sólo busca lo que razonablemente espera recibir: "Solamente procurad que vuestra conducta como ciudadanos sea digna del evangelio de Cristo. Ustedes han sido salvados por ese Evangelio; ustedes aseguran gloriarse en él, deseando difundirlo; procurad entonces que vuestra conducta sea digna de ese evangelio." Ustedes se dan cuenta que uno los invita a trabajar para entrar al cielo por medio de sus obras; el otro los exhorta a laborar porque el cielo es de ustedes como un don de la gracia divina, y quiere que actúen como alguien digno de participar de la herencia de los santos en la luz.

Algunas personas no pueden oír una exhortación sin exclamar de inmediato que somos legalistas. Tales personas siempre van a encontrar que este Tabernáculo no es el lugar conveniente para que ellos puedan alimentarse. Nos encanta predicar la buena doctrina de la gracia soberana, y nos gusta insistir en que la salvación es solamente por gracia; pero nos encanta igualmente predicar acerca de la práctica estricta e insistir en ella. Decimos que esa gracia que no hace a un hombre mejor que sus vecinos, es una gracia que nunca lo llevará al cielo, ni lo hará aceptable ante Dios.

Ya he señalado que la exhortación es dada en una forma que es altamente razonable. Los seguidores de cualquier otra religión, como regla, son conformados a su religión. Ninguna nación se ha elevado todavía por encima de sus llamados dioses. Vean a los discípulos de Venus, ¿acaso no estaban hundidos en lo profundo del libertinaje? Miren a los adoradores de Baco; permitan que las fiestas bacanales les revelen cómo habían entrado en el carácter de su deidad. Todavía en nuestro días los adoradores de la diosa Kalé (la diosa de los ladrones y de los asesinos) - que son los miembros de una secta de asesinos fanáticos de la India - se entregan completamente al espíritu del ídolo que ellos adoran. No nos sorprendemos de los crímenes de las personas de otros tiempos cuando recordamos a los dioses que ellos adoraban; Moloc, que se deleitaba con la sangre de los niños; Júpiter, Mercurio, y todos los dioses similares, cuyas acciones almacenadas en el diccionario clásico son suficientes para contaminar las mentes de la juventud. No nos sorprende que el libertinaje haya abundado, pues "como son sus dioses-así es la gente:" "un pueblo nunca es superior a su religión," se ha dicho a menudo, y en la mayoría de los casos ese pueblo es peor. Es estrictamente natural que la religión de un hombre ponga el condimento de su conversación. Pablo dice a todos los que profesan ser salvos por Jesucristo; "Solamente procurad que vuestra conducta como ciudadanos sea digna del evangelio de Cristo."

Para llegar a ese punto debemos meditar durante dos o tres minutos acerca de qué es el Evangelio, luego ver los puntos en que nuestra conversación debe ser evangélica; y finalmente, decir unas pocas palabras sinceras para recordar aquí a quienes profesan la religión,la imperiosa necesidad de que su conversación sea digna del Evangelio de Cristo.

I. "¡EL EVANGELIO DE CRISTO!" ¿QUÉ ES? Nos concentramos en las dos últimas palabras, "de Cristo." Con seguridad, si ustedes entienden a Cristo, entonces entienden el Evangelio. Cristo es su autor; Él, en la sala del consejo de la eternidad propuso convertirse en la garantía del pobre hombre caído; Él, en el cumplimiento de los tiempos, llevó a cabo la redención eterna para todos aquellos que Su Padre le había dado. Él es su autor como su arquitecto y como su constructor. Vemos en Cristo Jesús al Alfa y la Omega del Evangelio. Él ha provisto del tesoro de Su gracia todo lo necesario para hacer que el Evangelio sea el Evangelio de nuestra salvación. Y así como Él es su autor, Él es su contenido. Es imposible predicar el Evangelio sin predicar la persona, la obra, los oficios, y el carácter de Cristo. Si se predica a Cristo entonces el Evangelio es promulgado, y si se pone a Cristo en segundo plano, entonces ningún Evangelio es declarado. "Porque me propuse no saber nada entre vosotros," dijo el apóstol, "sino a Jesucristo, y a él crucificado," y al decir esto, estaba llevando a cabo su comisión de predicar el Evangelio tanto a los judíos como a los gentiles. El compendio, la médula, el meollo; lo que los antiguos puritanos llamaban la quintaesencia del Evangelio es: Cristo Jesús; así que cuando terminamos de predicar el Evangelio podemos decir: "el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote," y podemos verlo y referirnos a Él en el pesebre, en la cruz, en Su resurrección, Su segunda venida, Él, que reina como príncipe de los reyes de la tierra, sí, apuntar a Él en todas partes, como la suma total del Evangelio.

También es llamado "el Evangelio de Cristo," porque Él es quien lo completará; Él dará el toque final a la obra, así como fue Él quien puso los cimientos. El creyente no comienza en Cristo y luego busca la perfección por sí solo. No, conforme corremos la carrera celestial, estamos todavía mirando a Jesús. Como su mano arrancó al principio el pecado que tan fácilmente nos asedia, y nos ayudó a correr la carrera con paciencia, así esa misma mano sostendrá la rama de olivo de la victoria, que luego formará parte de la guirnalda de gloria que pondrá alrededor de nuestra frente.

Es el Evangelio de Jesucristo: es Su propiedad; da gloria a Su persona, es dulce con el sabor de Su nombre. Por todos lados muestra las huellas de Sus dedos artísticos. Si los cielos son la obra de los dedos de Dios, y la luna y las estrellas existen por su mandato, lo mismo podemos decir de todo Su plan de salvación. Absolutamente todo él ¡gran Jesús! es tu obra, y por tu mandato se mantiene firme.

Pero también es "el Evangelio de Jesucristo," y aunque esto ha sido explicado cientos de veces, no estará fuera de lugar hacerlo de nuevo. Son "las buenas noticias" "el buen tiempo" de Jesucristo, y son enfáticamente "buenas noticias" porque limpia el pecado, el peor pecado sobre la tierra. ¡Mejor aún, barre con la muerte y el infierno! Cristo vino al mundo para llevarse sobre sus hombros al pecado muy lejos, y lanzarlo al mar rojo de su sangre de la expiación. Cristo, el chivo expiatorio, tomó el pecado de su pueblo sobre su cabeza y lo llevó lejos al desierto del olvido, donde, si fuera buscado nunca podría ser encontrado. Estas son "buenas noticias," porque afirma que el cáncer que carcome los puntos vitales de la humanidad ha sido curado; que la lepra que ha cubierto aún al propio rostro de la humanidad has sido suprimida; Cristo ha preparado un torrente mejor que el río Jordán, y dice ahora a los hijos de los hombres, "Vé, lávate, y serás limpio."

Además de eliminar el peor de los males, el Evangelio es "buenas noticias," porque trae consigo la mejor de las bendiciones. ¿Qué es lo que hace sino dar vida a los muertos? Abre labios que son mudos, oídos que son sordos, y quita el sello de ojos que están ciegos. ¿Acaso no hace de la tierra la morada de la paz? ¿No ha cerrado las puertas del infierno para los creyentes, y no ha abierto las puertas del cielo a todos aquellos que han aprendido a confiar en el nombre de Jesús? "¡Buenas noticias!" Esa palabra "buenas" tiene un doble significado cuando se aplica al Evangelio de Jesucristo. No podían tener mejor ocupación los ángeles cuando fueron y lo anunciaron, y dichosos los hombres que se dedican y se desgastan en la proclamación de tan buenas noticias de gran gozo. "¡Dios es reconciliado!" "¡En la tierra paz!" "¡Gloria a Dios en las alturas!" "¡Paz entre los hombres de buena voluntad!" Dios es glorificado en la salvación, los pecadores son librados de la ira venidera, y el infierno no recibe las multitudes de hombres, sino por el contrario el cielo se llena de una muchedumbre incontable de redimidos por la sangre.

Son "buenas nuevas" también, porque es algo que no pudo ser inventado por el intelecto humano. ¡Fueron buenas noticias para los ángeles! No han cesado todavía de maravillarse por eso, todavía están allí mirando al propiciatorio, y deseando saber más acerca de él. Serán noticias en la eternidad; estaremos:

"Cantando con arrobamiento y sorpresa,
Su misericordia en los cielos."

Las "buenas noticias" dichas sencillamente en pocas palabras, son justamente estas "que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta sus transgresiones." "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna." "Fiel es esta palabra y digna de toda aceptación: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores." Suficiente, pues, en cuanto al tema de ¿qué es el Evangelio?

II. Ahora no voy a hablarles a quienes no le dan la bienvenida al Evangelio. Les hablaré en otro momento; ruego a Dios que les ayude a creerlo: pero tengo que hablar en especial a los creyentes. El texto dice que debemos HACER QUE NUESTRA CONVERSACIÓN SEA DIGNA DEL EVANGELIO.

¿Entonces qué tipo de conversación debemos tener? En primer lugar el Evangelio es muy sencillo; no tiene adornos; no está saturado de ornamentos engañosos. Es sencillo: "Ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría;" es grandemente sublime en su sencillez. Que así sea el cristiano. No es conveniente que el ministro cristiano se vista de azul y grana, y lino fino, y vestimentas ceremoniales, y sotanas, pues todo pertenece al Anticristo, y son descritos en el libro de Apocalipsis como las marcas ciertas de la ramera de Babilonia. No le conviene al hombre cristiano o a la mujer cristiana ser culpable de pasar horas y horas en el adorno de sus personas. Nuestro ornamento debe ser: "no el exterior, sino que sea la persona interior del corazón, en lo incorruptible de un espíritu tierno y tranquilo." Nuestras maneras, nuestro hablar, nuestra forma de vestir, todo nuestro comportamiento deben tener esa sencillez que es verdaderamente el alma de la belleza. Esos que se esfuerzan por hacerse admirables en su apariencia por medio de ornamentos engañosos, se extravían en el camino; la belleza se adorna a sí misma, y "está mejor adornada cuando no tiene ningún adorno."

El hombre cristiano debe ser sencillo en todos los aspectos. Pienso que dondequiera que encuentres uno, deberías saber de inmediato que es cristiano. No debería ser como esos libros que no puedes entender a menos que alguien te explique todas esas palabras difíciles. El cristiano debe ser un hombre transparente como Natanael: "un verdadero israelita, en quien no hay engaño." El hombre que entiende el espíritu de su Señor es, como Cristo, un niño-hombre, un hombre-niño. Saben ustedes que lo llamaban "ese santo niño Jesús;" así debe ser nuestro comportamiento, recordando que "si no os volvéis y os hacéis como los niños," que son eminentemente sencillos y sin complicaciones, no podremos entrar al reino de los cielos.

A continuación, si queremos que nuestra conversación sea digna del Evangelio, debemos recordar que el Evangelio es pre-eminentemente verdadero. No hay nada en el Evangelio que sea falso, ninguna mezcla, nada agregado como un argumento para el hombre, para captar el interés popular; dice la verdad, la verdad desnuda, y si a los hombres no les gusta, el Evangelio no puede evitarlo, pero dice la verdad. Es oro libre de impurezas; agua pura sin mezcla. Así debe ser el cristiano. Debe hacer que su conversación sea verdadera. Los santos son hombres de honor, pero a veces, hermanos, pienso que muchos de nosotros hablamos demasiado para decir simplemente la verdad. No sé cómo puede la gente sacar cada mañana gruesos periódicos con tantas noticias, como si todo fuera verdad; supongo que deben incluir un poco de relleno para completar el tiraje, y mucho de ese relleno es de un material muy pobre. Y la gente que habla y habla y habla, no puede moler todo el grano; seguramente debe ser, al menos en parte, afrecho ordinario. Y en la conversación de un buen número de cristianos que profesan, cuánto no hay de escándalo, para no mencionar la difamación, expresada en contra de otros cristianos. Cuánta falta de caridad, cuánta falsedad voluntaria es expresada por gente que profesa el cristianismo; porque a menudo a la reprensión recibida no se le presta la suficiente atención, y luego se repite de manera descuidada sin importar si la repetición es verdadera o no.

Los labios del cristiano deben conservar la verdad cuando la falsedad se derrama de los labios de todos los demás hombres. Un cristiano no necesita hacer un juramento nunca, porque su palabra es tan buena como un juramento; su "sí" debe ser "sí"; y su "no, no." Debe vivir y hablar de tal manera que tenga muy buena reputación en toda la sociedad; no tanto por la suavidad de sus maneras, como por la veracidad de sus expresiones. Muéstrenme a un hombre que sea un mentiroso habitual o frecuente, y me estarán mostrando a un hombre que tendrá su porción en el lago hirviendo de fuego y azufre. No me importa a cuál denominación cristiana pueda pertenecer, si un hombre dice lo que no es, estoy seguro que no pertenece a Cristo; y es muy triste saber que en todos los grupos hay algunos que tienen esta grave falta deplorable, que no se puede confiar en lo que dicen. ¡Que Dios nos libre de eso! Nuestra conversación debe ser digna del Evangelio de Cristo, y entonces invariablemente será verdadera; o, si hay algún error en ella, será a causa de un error involuntario y nunca como consecuencia de un propósito o de un descuido.

A continuación, el Evangelio de Jesucristo es un Evangelio valiente. Es completamente lo contrario de esa cosa bonita llamada "caridad moderna." El último demonio creado es la "caridad moderna." La "caridad moderna" pasa a nuestro alrededor con su sombrero en la mano, y dice: "Ustedes están bien, todos ustedes están bien. Ya no discutan más; el Sectarismo es una cosa horrible, ¡desháganse de él, desháganse de él!" y así trata de inducir a todo tipo de personas a guardarse una parte de lo que creen, a silenciar el testimonio de todos los cristianos sobre aquellos puntos en los que tienen diferencias. Yo creo que esa cosa llamada Sectarismo en nuestros días no es otra cosa que honestidad verdadera. Sé un Sectario, mi hermano, sé profundamente un Sectario. Quiero decir con ello, mantén todo lo que ves que está en la Palabra de Dios y hazlo con firmeza, y no renuncies ni siquiera a los pequeños fragmentos de la verdad. Al mismo tiempo, aparta ese Sectarismo que hace que odies a otro hombre porque no ve lo que tú ves, ¡apártalo lejos de ti! pero nunca consientas en esa alianza impía, en ese pacto que parece que está controlando todo el país, que quiere poner un candado en la boca de cada hombre y enviarnos por todas partes como si fuéramos mudos: que me dice: "No debes hablar en contra de los errores de tal Iglesia," y a otro dice: "No debes responder." ¡No podemos evitar hablar! Si no lo hiciéramos, las piedras de las calles podrían gritar en contra de nosotros. Esa clase de caridad es desconocida para el Evangelio. ¡Ahora escuchen la Palabra de Dios! "El que cree y es bautizado será salvo; el que no cree"--¿Qué? "Llegará al cielo por cualquier otra vía?"-"será condenado;" ese es el Evangelio. Ustedes pueden percibir con qué valentía lanza su censura. No pretende: "¡puedes rechazarme e irte por otro camino, y llegar de alguna manera con seguridad al fin de tu camino!" No, no, no; dice: "serás condenado" ¿Acaso no percibes la forma en que lo pone Cristo? Algunos maestros vienen al mundo y le dicen a todos los demás: "Sí, señores, con el permiso de ustedes, todos están en lo correcto. Sólo tengo uno o dos puntos que ustedes no han enseñado, déjenme un espacio; no los voy a echar fuera; puedo estar en el mismo templo con ustedes." Pero oigan lo que dice Cristo: "Todos los que vinieron antes de mí eran ladrones y asaltantes, pero las ovejas no les oyeron." Oigan lo que Su siervo Pablo dice: "Pero aun si nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio diferente del que os hemos anunciado," --¿Qué pues? "¿Que sea disculpado por su error?" No; sino que: "sea anatema." Ahora, ese es un lenguaje muy fuerte, pero observen, que así es justamente como debe vivir el cristiano. Así como el Evangelio es muy valiente en lo que tiene que decir, que así sea siempre también el cristiano. Me parece que "vivir" de una manera digna del Evangelio, es siempre una forma valiente e intrépida de vivir.

Algunas personas van arrastrándose por el mundo como si le pidieran permiso a algún gran hombre para vivir. No conocen sus propias mentes; toman sus palabras salidas directamente de sus bocas y las miran y solicitan de uno o dos amigos. "¿Qué piensas de estas palabras?" y si estos amigos las censuran las guardan y no las vuelven a mencionar. Como aguamala, no tienen médula espinal. Ahora Dios ha hecho que los hombres caminen erectos, y es una cosa noble que un hombre se pare derecho sobre sus pies; y es todavía una cosa más noble que un hombre afirme que en Cristo Jesús ha recibido esa libertad que es verdaderamente libertad, y por lo tanto no será esclavo de ningún hombre. "Oh Jehovah," dice David, "soy tu siervo. Tú rompiste mis cadenas." ¡Feliz el hombre cuyas cadenas han sido rotas! Que tus ojos sean como los ojos de un águila, sí, más brillantes aún; que nunca sean opacados por los ojos de otro hombre. Que tu corazón sea como el corazón del león, sin ningún miedo, excepto de ti mismo:

"Sin que me importe, yo mismo un hombre agonizante,
la estima de los hombres agonizantes."

Yo debo vivir como si Dios me vé, como creo que debo vivir, sin importar que los hombres digan lo mejor o lo peor, pues todo eso será para ti como el chirrido de un grillo al ponerse el sol. "¿Quién eres tú para que le tengas miedo a un hombre que va a morir, o al hijo del hombre que no es sino un gusano?" ¡No temas a los hombres! ¡Sé fuerte! ¡Sé valiente! pues sólo así tu conversación será digna del Evangelio de Cristo.

Asimismo, el Evangelio de Cristo es muy tierno. ¡Óiganlo hablar! "Venid a mí, todos los que estáis fatigados y cargados, y yo os haré descansar." He aquí el espíritu de Su fundador: "No quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que se está extinguiendo." Más aún, el mal carácter, dar coscorrones en la cabeza a la gente, ofenderse por una palabra, todo esto es contrario al Evangelio. Hay algunas personas que parecen haber sido amamantadas con vinagre, y cuyo aspecto en su totalidad va mejor con el Sinaí que con Sión; pensarías que siempre han subido al monte para ser tocados, el monte que arde con un incendio de fuego, pues ellos mismos parecen arder con fuego. Puedo decirles que lo mejor de ellos es más puntiagudo que un seto de espinas. Pero, queridos amigos, que no suceda eso con nosotros. Sean firmes, sean valientes, no tengan miedo, pero sean cautelosos. Si tienen el corazón de un león, tengan la mano de una dama; que haya tal ternura en su comportamiento que los niños no sientan ningún temor de acercarse a ustedes, y que el publicano y la ramera no se vayan huyendo por su hostilidad, sino que reciban una invitación por la ternura de sus palabras y de sus hechos.

De la misma manera, el Evangelio de Cristo está lleno de amor. Es el mensaje del Dios de amor a la raza caída y perdida. Nos dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Proclama en cada palabra Su gracia: "que nos amó y quien se dio a sí mismo por nosotros." "Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos." Esta misma mente que estaba en Cristo Jesús debe morar ricamente en nosotros. Su último mandamiento a sus discípulos fue: "que os améis los unos a los otros." Quien ama es nacido de Dios, mientras que sin esta gracia, no importa nuestra opinión de nosotros mismos, o lo que otros piensen de nosotros, somos realmente a los ojos de Dios sólo bronce que resuena o un címbalo que retiñe.

¿No es esta una época en que haríamos bien en dirigir nuestra atención a la flor del paraíso? La atmósfera de la Iglesia debería fortalecer esta planta celestial a su perfección más elevada. El mundo debería señalarnos y decir: "Miren cómo estos cristianos se aman unos a otros. No de palabra ni de lengua, sino de hecho y de verdad." No me importa ese amor que me llama mi queridísimo hermano, y luego si difiero en sentimiento o en práctica, me trata como un cismático, me niega los derechos de hermandad, y si no me suscribo a una contribución forzada e impuesta para recoger fondos, se apodera de todos mis bienes y los vende en nombre de la ley, el orden, la Iglesia y Cristo. De todo ese amor fingido líbranos Señor. ¡Oh! pero que haya una unión real y de todo corazón y amor a todos los santos. Que nos demos cuenta del hecho que somos uno en Cristo Jesús. Al mismo tiempo oren pidiendo más amor para todos los hombres. Debemos amar a todos los que nos oyen, y el Evangelio debe ser predicado por nosotros a todas las criaturas. Odio al pecado en cualquier parte, pero amo y deseo amar cada vez más, cada día, las almas de los peores hombres, de los más viles de los hombres. Sí, el Evangelio habla de amor, y debo transpirarlo en todo lo que hago y todo lo que digo. Si nuestro Señor fue el amor encarnado, y nosotros somos sus discípulos: "Que todos nos conozcan y sepan que hemos estado con Jesús y hemos aprendido de Él."

El Evangelio de Cristo es también el Evangelio de misericordia, y si un hombre quiere actuar como es digno del Evangelio, debe ser un hombre misericordioso. ¿Lo estoy viendo? Está orando. Ha estado en la mesa de la comunión, y ha estado tomando el vino que representa la sangre del Salvador. ¡Qué buen hombre es! Véanlo el día lunes: tiene a su hermano agarrado del cuello y está diciéndole: "Paga lo que debes." ¿Acaso eso es digno del Evangelio de Cristo? Allí está sentado; va a dar su contribución a una obra de caridad, pero va a explotar a su costurera, se va a engordar con su sangre y sus huesos; va a apoderarse de los pobres si puede, y los va a vender, y se los va a comer como si fueran pan, y sin embargo, al mismo tiempo: "como pretexto hacen largas oraciones." ¿Acaso esto es digno del Evangelio de Cristo? No lo considero así. El Evangelio de Cristo es misericordia, generosidad, liberalidad.

Recibe al mendigo y escucha su clamor; elige aun al más vil y sin ningún merecimiento, y esparce abundantes bendiciones sobre ellos, y llena el pecho del desnudo y del hambriento con buenas cosas. Que la conversación de ustedes sea digna del Evangelio de Cristo. Los avaros entre ustedes, los tacaños entre ustedes no tienen una conversación digna del Evangelio de Cristo. Podría haber mucho dinero en el tesoro de Dios, para la Iglesia de Dios y para los pobres de Dios, si no hubieran personas que parecen vivir sólo para acumular y para atesorar; su vida es diametralmente opuesta a toda la corriente y al espíritu del Evangelio de Cristo Jesús. Perdona a todos los que te ofenden, ayuda tanto como te sea posible, vive una vida de generosidad; debes estar preparado, en lo que puedas, a hacer el bien a todos los hombres, y especialmente a los de la casa de la fe, y así tu conversación será digna del Evangelio de Cristo.

Sin embargo no debo dejar de expresar que el Evangelio de Cristo es santo. Nunca lo van a encontrar excusando al pecado. Lo perdona, pero no sin una expiación tan terrible, que el pecado no puede verse nunca más pecaminoso que en el acto de misericordia que lo quita. "¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!" es el grito del Evangelio, y tal es la exclamación de los querubines y de los serafines. Ahora, si nuestra conversación debe ser como el Evangelio, debemos ser santos también. Hay cosas que el cristiano no debe ni siquiera nombrar, mucho menos tolerarlas. Los peores vicios son para el cristiano cosas que deben esconderse detrás de la cortina, y ser totalmente desconocidas. Los goces y los placeres del mundo, en la medida que sean inocentes, son suyos, como también lo son de otros hombres; pero cuando son pecaminosos o se vuelven dudosos, los descarta con repugnancia, pues él tiene sus fuentes secretas de gozo, y no necesita ir para beber el agua de ese río lodoso que tanto gusta a los sedientos del mundo. Busca ser santo, como Cristo es santo; y no hay ninguna conversación digna del Evangelio de Cristo excepto esa.

III. Queridos amigos, podría continuar así, pues el tema es muy amplio, y sólo me detengo, porque desafortunadamente para mí, aunque tal vez felizmente para su paciencia, mi tiempo se ha terminado. Habiendo simplemente indicado lo que debe ser la vida cristiana, debo implorarles en pocas palabras, que por el poder de Dios el Espíritu Santo, busquen adecuar sus vidas de esa manera. Podría mencionar muchas razones. Sólo voy a darles una o dos.

La primera es, si no viven una vida así, harán que sus hermanos, que son inocentes de su pecado, sufran. Este debería ser un motivo lo suficientemente poderoso. Si un hombre pudiera deshonrarse a sí mismo, y llevar la culpa él solo, podríamos tolerarlo, pero no puede ser así. Digo, señor, que si te ven intoxicado, o si saben que caes en un pecado de la carne, vas a convertir la vida de cada pobre jovencita en la iglesia más difícil de lo que ya es, y cada joven que tiene que soportar la persecución sentirá que has puesto un aguijón en las flechas de los impíos, que de otra manera no tendrían municiones. Pecas en contra de la congregación del pueblo de Dios. Sé que hay algunos aquí presentes que tienen que sufrir mucho por causa de Cristo. La burla suena en tus oídos desde la mañana hasta la noche, y aprendes a soportarlo virilmente; pero es muy difícil que te puedan decir: "Mira a fulano de tal, él es un miembro de una iglesia, y mira lo que hizo. Todos ustedes son un grupo de hipócritas."

Ahora, mis queridos amigos, ustedes saben que eso no es verdad; ustedes saben que hay muchas personas en nuestras iglesias de quienes el mundo no es digno. Los excelentes, los devotos, los que se asemejan a Cristo; no pequen, entonces, en razón de ellos, para no afligirlos, y vejarlos cruelmente.

Asimismo, ¿acaso no ven cómo hacen sufrir a su Señor, puesto que ellos no solamente dejan sus pecados en la puerta correspondiente, sino que afirman que eso resulta de su religión. Si ellos imputaran la necedad al necio, no me importaría, pero ellos la imputan a la sabiduría que debió convertir al necio en sabio, si hubiera podido aprender. Lo pondrán en mi puerta (eso no importa mucho) hace mucho tiempo perdí mi carácter; pero no puedo soportar que lo pongan a la puerta de Cristo. A la puerta del Evangelio. Cuando mencioné hace unos momentos que yo he perdido mi carácter, quise decir simplemente esto, que el mundo me desprecia, y no quisiera que fuera de otra manera, que así sea. No hay ningún amor perdido entre nosotros.

Si el mundo odia al ministro de Cristo, sólo puede decir que desea que nunca pueda heredar la maldición de quienes aman al mundo: "el amor del Padre no está en él." Sin embargo siempre ha sido el destino del verdadero ministro cristiano ser el blanco de la calumnia y, sin embargo, él se gloría en la cruz con toda su vergüenza. Pero sé, queridos amigos, que no quisieran, ninguno de ustedes, que yo soportara los reproches de sus pecados, y sin embargo tengo que hacerlo a menudo. No tan a menudo, para algunos, aunque sí para otros. Hay personas a quienes debo decirles, aún con lágrimas en mis ojos, que son los enemigos de la cruz de Cristo; y algunos otros a quienes arrebatamos del fuego, odiando hasta la ropa contaminada por su carne, pero que acarrean un triste deshonor sobre nosotros, sobre el ministerio, sobre el Evangelio y sobre el propio Cristo. No quieren hacer eso, al menos, espero que no; entonces que su conversación sea digna del Evangelio de Cristo.

Y luego recuerden, queridos amigos, que a menos que su conversación sea así, derribarán todo el testimonio que han dado acerca de Cristo. ¿Cómo pueden creerles sus alumnos de la escuela dominical, cuando ven que sus acciones contradicen su enseñanza? ¿Cómo pueden sus propios hijos en el hogar creer en su religión, cuando ven la impiedad de su vida? Los compañeros trabajadores de la fábrica no podrán creer en su asistencia a reuniones de oración, cuando los ven caminando de manera inconsistente en medio de ellos. ¡Oh! la gran cosa que la Iglesia necesita es más santidad. Los peores enemigos de la Iglesia no son los infieles. Realmente uno no sabe quiénes son los infieles en nuestros días; son tan insignificantes, son tan pocos, que uno tendría que salir de cacería para encontrarlos; pero los peores enemigos de la Iglesia son los hipócritas, los formalistas, los que profesan solamente de palabra, los que siguen de manera inconsistente su camino. Ustedes, (si hay algunos aquí presentes) derriban los muros de Jerusalén, abren sus puertas para que entre el enemigo, y en lo que a ustedes respecta, ustedes sirven al diablo. ¡Que Dios los perdone! ¡Que Cristo los perdone! ¡Que este atroz pecado les sea lavado! ¡Que sean traídos en humildad a los pies de la cruz, para aceptar la misericordia que, al menos hasta ahora, ustedes han rechazado!

Es molesto pensar cómo hay personas que se atreven a permanecer como miembros de iglesias cristianas, y aun apoderarse de un púlpito, cuando están conscientes que su vida privada es detestable. ¿Oh, cómo pueden hacer eso? ¿Cómo es posible que sus corazones se hayan vuelto tan duros? ¡Qué! ¿Acaso el diablo los ha hechizado? ¿Ha logrado el diablo que dejen de ser hombres para convertirlos también en diablos? ¿Que se atrevan a orar en público, tomar la santa cena, y administrar las ordenanzas, mientras sus manos están sucias, y sus corazones no están limpios, y sus vidas están llenas de pecado?

Los exhorto, a aquellos cuyas vidas no sean consistentes, que renuncien a su profesión, o de lo contrario vivan sus vidas como debe ser. ¡Porque el Espíritu eterno, que todavía tiene su aventador en su Iglesia, aventará la paja y dejará solamente el buen trigo dorado sobre el piso! Y si ustedes saben que están viviendo en algún pecado, que Dios les ayude a lamentarlo, a odiarlo, y que vayan a Cristo con ese pecado de inmediato; que se acerquen, le laven Sus pies con sus lágrimas, que se arrepientan sin ningún fingimiento, para comenzar de nuevo en Su fuerza una vida que sea digna del Evangelio.

Me parece que oigo a alguna persona impía que dice: "Como yo no hago ninguna profesión de fe, yo estoy bien." Ahora bien, ¡escúchame, querido amigo, escúchame! Tengo una palabra para ti. Un hombre es presentado ante los magistrados, y dice: "Nunca he afirmado que soy un hombre honesto." "oh," dice el magistrado, "entonces te condeno a seis meses de cárcel:" pues ven que es un villano descarado. Y tú que dices: "Oh, nunca he hecho una profesión de fe," pues por ponerte en ese terreno, tú mismo te colocas entre los condenados. Pero algunas personas hacen alarde de esto: "Nunca he hecho una profesión de fe." ¿Acaso nunca has hecho una profesión de cumplir tu deber para con tu Hacedor? ¿Nunca has hecho una profesión de ser obediente al Dios en cuyas manos está tu aliento? ¿Nunca has hecho una profesión de ser obediente al Evangelio?

Pues entonces tu juicio será muy corto, tendrá muy poca duración cuando seas juzgado al fin; no se necesitarán testigos, pues nunca hiciste una profesión, nunca pretendiste ser justo. ¿Qué pensarías de un hombre que dijera: "Bien, yo nunca he profesado decir la verdad?" Otro dice: "Yo nunca he profesado ser casto." Entonces tú dirías: "¡Alejémonos de la compañía de este individuo ya que evidentemente nada bueno puede salir de él, ya que no es bueno ni para hacer una profesión!" Digo esto de una manera muy fuerte para que lo recuerden; les pido que vayan a casa y simplemente mediten en esto: "Nunca he hecho una profesión de ser salvo. Nunca he hecho una profesión de arrepentirme de mis pecados, y por lo tanto cada día estoy haciendo la profesión de ser enemigo de Dios, de ser impenitente, de no ser un creyente; y cuando el demonio venga por los suyos él me va a reconocer, pues hago la profesión de ser uno de los suyos al no hacer una profesión de ser de Cristo." El hecho es que le pido a Dios que nos traiga a todos aquí, primero para ser de Cristo, y luego para hacer una profesión de ello. Oh, que el corazón de ustedes pueda ser lavado con la sangre de Cristo, y luego, habiéndole dado ese corazón a Cristo, darlo al pueblo de Cristo. El Señor bendiga mis palabras por Cristo Jesús. Amén.

jueves, 26 de mayo de 2011

LA IGLESIA EMERGENTE: Conduciendo A Protestantes De Regreso A Roma



Hemos estado recibiendo un número creciente de informes acerca de protestantes están regresando al catolicismo romano. Existe hoy una serie de tres libros que presagian los testimonios de ex-pastores protestantes que han encontrado el amplio camino hacia Roma más tentador y satisfactorio. ¿Qué es lo que causa esta apostasía creciente? ¿Quién está detrás de este cambio de sentido de la Reforma? ¿Por qué son seducidos tantos protestantes por la devoción de esta religión falsa? Muchos evangélicos son son desconcertados y van en busca de respuestas. Aunque es decepcionante y desalentador, no deberíamos estar sorprendidos porque: "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios " (1 Tim. 4:1).

¿Necesita el Cristianismo Ser Reinventado? Una de las principales influencias que han hecho el camino de regreso al catolicismo romano es El movimiento de la Iglesia Emergente. Los proponentes dicen que es tiempo de que el Cristianismo sea reinventado a una nueva generación. Debe hacerse más relevante a una generación postmoderna. Dicen que la mejor forma para reinventar el Cristianismo a la generación presente es que debe volver a introducir ideas y experiencias del pasado. Los líderes emergentes dicen que la Palabra de Dios ya no sostiene las respuestas a las preguntas de la vida. La experiencia debe convertirse en el factor crucial para encontrar la realidad espiritual. Las atracciones experimentales que están siendo promovidas por la Iglesia Emergente incluyen: estatuas, estaciones de oración, el incienso, la liturgia, las candelas, los iconos, los sacramentos y el llamar a la comunión Eucaristía. Es fácil ver cómo complementa este movimiento y promueve "el nuevo programa de evangelización" del Vaticano para reconquistar a los "hermanos separados" a la "iglesia verdadera".

Una Clase Nueva de Cristiano
El líder más influyente en el movimiento de la iglesia emergente es Brian McLaren, un pastor y autor de Maryland que escribió el libro controversial, A New Kind of Christian (Una Nueva Clase de Cristiano). La revista Time recientemente nombró a McLaren como uno de los 25 líderes evangélicos más influyentes en el mundo (2/7/05). En otro de sus libros, A Generous Orthodoxy (Una Ortodoxia Abundante), McLaren se describe a sí mismo como una nueva clase de cristiano, etiquetándose como: Católico, evangélico, pos /protestante, liberal /conservador, místico / poético, bíblico, fundamentalista / calvinista, anabautista /anglicano y metodista. ¿Cómo puede él sostener todas estas etiquetas al mismo tiempo? Es debido a que él rechaza la Palabra de Dios como la autoridad objetiva para la verdad. McLaren escribe: "¿Cómo sabe usted que algo es verdad? Primero usted se involucra en prácticas espirituales como la oración, la lectura de la Biblia, el perdón y el servicio. Luego usted ve qué ocurre; usted permanece accesible para experimentar. Finalmente, usted da a conocer su experiencia a otros en el campo de la espiritualidad para que por su discernimiento vea si confirman sus conclusiones o no".

Los Sentimientos Místicos Reemplazan Doctrina
Es terrible ver lo que McLaren y otros líderes de la Iglesia Emergente realmente están propmoviendo. En A Generous Orthodoxy, McLaren escribe que él está consistentemente a favor de los católicos romanos". Otros líderes nos dicen que necesitamos imitar al catolicismo romano para hacernos más místicos en nuestra reverencia de Dios. Chuck Smith Jr., en su libro, There is a Season (prefacio por Brian McLaren), provee un entendimiento profundo sobre esta experiencia mística. Él escribe: "¿Qué pasaría si dejamos a las personas "sentir" lo qué no podemos explicar, que conozcan con el corazón y no con el cerebro? Abriríamos la puerta de la fe a una audiencia más amplia que si continuásemos insistiendo en una creencia racional en los hechos como el único punto de partida legítimo de la fe cristiana". Desafortunadamente, la amplia audiencia que Smith alcanzará son personas sin discernimiento, quienes defienden la "verdad" que es subjetiva y creen en un evangelio que está comprometido. Éstas son personas que no tienen raíces bíblicas y constantemente serán llevadas por todo viento de doctrina. Algunos serán fatalmente conducidas con engaño a creer que no hay consecuencias eternas si o cuándo imiten al catolicismo romano.

El Poder Atrayente de la Eucaristía
Otro líder de la Iglesia Emergente es el Dr. Robert Webber que es reconocido por muchos como la autoridad sobre la renovación de la adoración. Él enseñó en Wheaton College por 32 años como Profesor de Teología y ha publicado más de 40 libros. El Dr. Webber tuvo una "experiencia de vida transformada" en un centro de convención católica cuando él decidió recibir la Eucaristía. Su testimonio es registrado en un libro titulado Signs of Wonder. Lo siguiente es parte de su experiencia en sus palabras:

"Cerrando los ojos, dejé mi vida en la iglesia pasar ante mí. Mis prejuicios se levantaron dentro de mí: ¿Qué estás haciendo aquí? Tú nunca has adorado en un trasfondo católico, y mucho menos has recibido el pan y el vino de un sacerdote católico! Luego escuché a mis amigos católicos hablar de su amor por Cristo, orar con fervor, y expresar un deseo verdadero por conocer las Escrituras y vivir de acuerdo con su autoridad. Esas recuerdos dijeron: ‘Sigue adelante. Después de todo, hay sólo un Señor, una iglesia, una fe, un bautismo, una Santa Comunión.’ En ese momento, Dios rompió los muros que me habían separado de mis hermanos y hermanas de denominaciones diferentes. Estoy convencido de los prejuicios que mantenemos y los muros que construimos entre nosotros y que otras comunidades de cristianos realmente impiden nuestra experiencia de la presencia de Dios en nuestras vidas. Nuestros prejuicios nos aíslan de la comunión espiritual de la plenitud del cuerpo de Cristo. Dios mora en su iglesia, y rechazar una parte de la iglesia de Dios es rechazarle a El. Además, del rechazo de la iglesia de Dios nos impide experimentar lo que el credo llama "la comunión de los Santos". Cuando Dios derribó mis muros, me metió en la comunión más rica con el cuerpo de Cristo en todo el mundo. ¡Usted podría decir que fui sorprendido por el gozo! Nunca había tenido una experiencia así en mi vida. En esa capilla católica, una nueva experiencia de adoración había tropezado con es viejo prejuicio mío, y una actitud nueva había nacido. Había tomado la experiencia de otra tradición en mí mismo, había estado en diálogo con otra tradición de adoración, y yo estaba segur de su riqueza".

Las Experiencias Subjetivas Vs. la Verdad Objetiva
Las palabras de Webber hacen eco por otros protestantes que han experimentado con la Eucaristía y luego se han vuelto al catolicismo por su "experiencia gozosa". Es de esperar que estos apóstatas, quienes se han vuelto a una religión falsa, han sido influenciado por experiencias subjetivas. Probablemente el mejor convertido protestante conocido por el catolicismo es Scott Hahn. Su experiencia subjetiva fue por la participación de la práctica pagana impía de rezar el rosario (Mat. 6:7). Hahn quedó convencido "que María" realizó un milagro después de que él rezó el rosario. Por contraste, aquellos que han sido gloriosamente convertidos al Señor Jesucristo han creído la verdad objetiva de Su Palabra (Efes. 1:1314; Rom. 10:17). Ahora sellados con el Espíritu Santo, nunca más pueden ser atrapados por las artimañas engañosas de la religión del diablo: (2 Tim. 2:23-25).

Una característica común de los protestantes que se han vuelto al romanismo ha sido un descontento con su anterior experiencia cristiana. Un convertido citó varias cosas que le alejaron de su iglesia evangélica: bandas de música en vivo tocando música fuerte que consistía de coros de alabanza repetidas una y otra vez, sin ningún lugar para la oración y reverencia en silencio, poca profundidad teológica y dramas y clips de película y juegos. Él dijo: "después de algunos años de niños delirando acerca de cuánta diversión tuvieron y sin aprender nada, probamos a la Iglesia Católica de enfrente e inmediatamente disfrutamos de la liturgia formal, los rituales religiosos y una reverencia a Dios". Qué tragedia para esta familia. Dejaron una experiencia vacía de adoración y la reemplazaron con una experiencia idólatra de adoración. Hay una lección instructiva aquí para los pastores evangélicos – las iglesias que enfatizan el entretenimiento por encima de la predicación de la Palabra de Dios siempre tendrán personas buscando una experiencia más satisfactoria. Cualquier cosa con lo que usted se los gane, es a lo que usted se los gana.

¿Qué Podemos Hacer?
¡Deje que nuestras voces se escuchen! Exponga las malas acciones de la oscuridad con la luz gloriosa de la Palabra de Dios. Amorosamente confronte a aquellos que promueven la Iglesia Emergente y estén aceptando el catolicismo romano como una expresión válida del Cristianismo. Llame al catolicismo romano como lo que es – un sistema religioso falso que sujeta a más de 1 billon de personas en la esclavitud al engaño.

Para aquellos que se han comprometido a las mentiras de Satanás y su malvado sistema religioso, debemos tener un sentido de urgencia. No hay tiempo para andarse con rodeos. Dios no le promete a alguien mañana. Judas escribió: "A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne. " (Judas 23). Necesitamos estar preparados para ofenderlos con la verdad, sabiendo que el Evangelio ofenderá a aquellos que son ofensivos con Dios.

Finalmente, no sea engañado. ¡Sujétese de nuestra autoridad suprema y objetiva por la verdad – la Palabra de Dios! Esta, junto con el Espíritu Santo, es la única seguridad que tenemos en estos días de gran engaño y compromiso.

por Mike Gendron

martes, 24 de mayo de 2011

¿QUE DISTINGUE A UN CRISTIANO DE UN PAGANO?

Pensamientos de Introducción

¿Qué es un Cristiano?, ¿Es el Cristianismo definido por herencia étnica, lealtad política, por vivir de acuerdo a cierto número de reglas, o por la asistencia a algunos rituales en particular?, ¿eres Cristiano solo porque tu te identificas como tal?, muchas personas en el mundo se identifican como Cristianos, o son identificados por otros como Cristianos, por su origen étnico, políticas, estilos de vida, o estilo de adoración. Pero, ¿son estas razones validas para etiquetarlos como “Cristianos”?, también hay aquellos que se autodenominan “Cristianos” basándose en experiencias existenciales con limites o significados indefinidos. “Vi una luz, y una gran paz vino sobre mí. Después de eso, supe que era Cristiano.”

Las historias varían en gran forma, pero normalmente su significado se basa en sentimientos subjetivos que no demuestran nada sobre arrepentimiento, fe en Cristo, o una subsecuente dedicación a una vida santificada. Es muy difícil o imposible identificar a estas personas como creyentes sin antes escuchar el testimonio de su experiencia mística. Otros han tenido una experiencia donde brevemente fueron alejados de lo existencial – en respuesta a algún llamado evangélico. El llamado pudo haber sido de uno a uno, como parte de alguna cruzada evangélica, o por medio de algún ministerio por televisión, pero aparte de esa experiencia, o quizás un poco de actividad, no ha habido nada más.

Los dos ejemplos dados tienen mucho en común. La gente en las dos categorías conoce muy poco acerca del Salvador, o de la vida en la fe, no forman parte de ningún grupo de adoración, y no están siguiendo a Cristo. Usando un cliché evangélico común, si se les acusara de ser Cristianos, se encontraría muy poca evidencia como para ser sentenciados.

Pero regresemos a la pregunta original, entonces – “¿Qué es un Cristiano?”, La Biblia tiene una respuesta definitiva a esta pregunta, como la tiene para la mayoría de las demás. De acuerdo a las Escrituras, Los Cristianos son aquellos que han aceptado su pecado ante Dios y que son incapaces de salvarse a si mismos, han buscado a Cristo Jesús en fe y arrepentimiento, y han comenzado a seguir y adorar a Cristo, normalmente pertenecen a un grupo o comunidad de creyentes. Expandamos la definición un poco más e incluyamos que para ser considerados Cristianos, la fe y la vida de una persona debe cumplir con lo que la iglesia ha llamado históricamente la Regula Fidei, o La Regla de la Fe.

“Judas, un servidor de Cristo Jesús, y hermano de Santiago,” (Judas 1) escribió a la iglesia con este propósito: “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.” (Judas 3). Desde la muy temprana historia de la iglesia, los servidores de Dios tuvieron que escribir para defender la Regula Fidei. Pablo se sorprendió al darse cuenta que los Cristianos Gálatas, poco tiempo después de haberles predicado el Evangelio, lo habían convertido en “un evangelio diferente.” (Gálatas 1:6). Pablo también tuvo que advertir a los Colosenses creyentes sobre filosofía y legalismo. (Colosenses 2:8-10; 16-23), y tuvo advertencias similares en sus demás escritos. La tradición de la iglesia temprana nos dice que Juan el apóstol escribió su Evangelio para corregir la herejía que conocemos hoy como agnosticismo, y nos advierte sobre falsos profetas en sus cartas (1 Juan 2:18-23; 4:1-6; Juan 7-11), al igual que el apóstol Pedro (2 Pedro 2).

Para los apóstoles, la esencia del Cristianismo era la persona y el trabajo de Cristo, vivos en los corazones de pecadores arrepentidos, despertados por el Espíritu de Dios por medio de la predicación de la Palabra de Dios – El Cristianismo nunca fue visto por ellos como una simple y subjetiva experiencia existencial. Por supuesto que tuvieron la experiencia subjetiva de fe en Cristo, pero también tuvieron La Fe, un grupo de doctrinas pasadas a ellos como algo sagrado que había de ser enseñado, creído y defendido. Este grupo de doctrinas son la base del Cristianismo y son absolutas, completas, autoritarias hasta la eternidad, incambiables, y no están sujetas a revisión por individuos, la iglesia o la sociedad.

A través de los siglos, esta lista de doctrinas ha sido alterada por los seguidores del paganismo y la filosofía Romana y Griega, la ley Romana y Bizantina Imperial, y por dogmas eclesiásticos alejados de las Escrituras – pero las bases se mantuvieron intactas. Los Waldensianos, San Francisco, Wycliffe, Los Husitas, Los Reformadores, Los Puritanos, Los Predicadores del Gran Despertar, y otros santos Cristianos a través de los siglos han expuesto tales alteraciones y han puesto énfasis en las bases, en el corazón de la fe. Ha llegado el tiempo de hacer eso otra vez. Necesitamos contestar a una pregunta, y actuar de acuerdo a la respuesta:
¿Qué constituye a la verdadera doctrina Cristiana?

Como en el tiempo de los Apóstoles de nuestro Señor, la iglesia de hoy ha sido invadida por un nuevo “Cristianismo” que nada tiene de Cristiano. No es una denominación – es interdenominacional. No es solo una nueva perspectiva doctrinal. No es algo cultural, de preferencia, o nada por el estilo. Esta herejía no es más que la negación del Cristianismo Histórico, y está enseñando una nueva fe. Esta herejía es colectiva – no esta centralizada en este momento, pero hay muchos movimientos comunes. Algunas partes de esta herejía están en contra la una con la otra, pero tienden a cooperar entre sí, y todas tienen un tema central en común – la negación de la ortodoxia.

Esta nueva herejía se caracteriza por lo siguiente:

Enfocada en el hombre

Es mundana – Se enfoca en cosas como salud, riqueza, amor propio, bienestar, posesiones, quizás tenga alguna identidad política de izquierda o derecha.

Es ignorante, descuidada, o simplemente niega la histórica fe Cristiana.

Practica la exaltación de la persona y el rol del “creyente,” la cual es una degradación de la persona y trabajo del Redentor. Esta exaltación del hombre y denigración de Dios es algunas veces evidente en algunas doctrinas en las que la gente es vista como “pequeños dioses,” por lo que niega la histórica enseñanza de la Trinidad. También es evidente por su énfasis en preocupaciones terapéuticas, una fe “quejumbrosa”, y un descuido de las doctrinas de pecado y redención.

Esta herejía moderna, descuida las Escrituras, y distorsiona las que usa dando preferencia a la “profecía” moderna de sus líderes, o combinando psicología secular, o políticas con la fe.

Cualquier persona o grupo con alguna mascara cristiana pueden ser aceptados como genuinos si practican los “dones del Espíritu,” o si ponen énfasis en la sanación del cuerpo o la mente. (esto último no tiene como propósito criticar al movimiento carismático, “solo al que le quede el saco”)

Los que enseñan este tipo de doctrina son ampliamente descritos por las Escrituras:

Filipenses 3:18-19, “Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.”

1 Timoteo 4:1-2, “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, tienen cauterizada la conciencia.”

2 Timoteo 3:1-5, 7, “También debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles y peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.”

En realidad, los que enseñan esta nueva herejía, al igual que sus seguidores, son prácticamente una nueva especie de paganos. Han bautizado lo que Pablo llama “rudimentos” del mundo – alaban a un “Dios” falso de su propia imaginación, y están alejados de la realidad, del conocimiento y de la comunidad de La Fe una vez dada a los Santos.

El problema no es solo la existencia, o siquiera el crecimiento y prosperidad de los falsos profetas. El problema hoy en día es que muchos, si no la mayoría de los que profesan la fe cristiana en las iglesias ignoran hasta lo más básico de las doctrinas de la Fe. Además, los miembros de estas iglesias, al ser educados con la forma de pensar que prevalece en la sociedad de hoy, son doblemente debilitados, y se convierten en carnada fácil para las herejías y sectas que van en crecimiento. Lo que hace falta en gran manera en el Cristianismo Americano y Latinoamericano, es el conocimiento y apreciación de lo que distingue a las doctrinas Cristianas del sucio paganismo – lo que constituye la absoluta regla de la fe.

¿Que deberiamos de estar enseñando?
Las doctrinas de central importancia tienen muchas cosas en común. Primero, están enraizadas en las Escrituras. La Biblia es nuestra única fuente aceptable para doctrina y práctica. Las tradiciones de la iglesia, la historia de la iglesia y de los sirvientes de Dios en el pasado pueden ayudar a instruirnos en las Escrituras, pero todo debe ser sometido a juicio por las Escrituras.

La base central de la fe no es denominacional. Las formas de gobierno de la iglesia, el estilo de adoración, las diferencias en puntos de vista en cuanto a tiempos futuros, y aún en cuanto a los dones del Espíritu, son cuestiones importantes, pero son secundarias a la fe. No somos salvos o perdidos por medio de nuestros puntos de vista sobre estas cosas. Las bases centrales de la fe son aquellas que han sido reconocidas por Cristianos desde el tiempo de los apóstoles. Algunos podrían objetar que los principios de la Justificación por Fe y Salvación por Gracia, únicamente, son solo innovaciones de tiempos recientes. Pero estos principios fueron claramente enseñados por los apóstoles. Además, a través de la historia, hubo grupos minoritarios e individuos que corroboraron estas cosas con las Escrituras. La reformación de la iglesia en el siglo 16 fue un despertar y renovación de las enseñanzas apostólicas que habían sido descuidadas.

La enseñanza de la regula fidei es acompañada en la escritura con fuertes advertencias – ya sea la advertencia de Juan sobre no agregar o quitar nada de la completa revelación de Dios (Apocalipsis 22:18-19), o el mismo apóstol advirtiendo contra desviaciones en Cristología (1 Juan 4:2;2 Juan 7-11), o de Pablo en (Galatas 1:1-9), en toda la Biblia encontramos advertencias como estas que nos demuestran la seriedad de Dios en cuanto al corazón de la fe.

Las bases de enseñanza de la Regla de la Fe, de alguna forma todas tienen que ver con el plan de redención de Dios – involucran a la Cruz de Cristo.
Finalmente, las doctrinas base del Cristianismo Bíblico son prácticas. No son doctrinas que acomodas en una vitrina para admirarlas – son doctrinas que pueden, y deben ser parte de tu diario vivir.

By: Charles T. Buntin