lunes, 9 de agosto de 2010
viernes, 6 de agosto de 2010
LOS APOSTOLES Y LOS DONES
LOS APÓSTOLES Y LOS DONES
Sermón escrito por Daniel Chamberlin
El siglo XX fue testigo de un crecimiento generalizado de lo que muchos consideran como los dones milagrosos del Espíritu Santo. Después de un silencio de aproximadamente 1800 años en la cristiandad bíblica, los dones apostólicos aparentemente se han vuelto a manifestar. Este fenómeno se ha introducido de tal manera en la corriente principal del pensamiento religioso actual, que hasta sorprende a muchos cuando se cuestiona la validez de esta manifestación. Invitamos a todos los cristianos serios a reflexionar nuevamente sobre estos temas a la luz de la Escritura y preguntar con toda honestidad: “¿De veras se manifiestan nuevamente los dones milagrosos de los apóstoles?” Para nuestra respuesta, debemos mirar a la Escritura que tiene la última palabra.
En primer lugar, encontramos tres relaciones de dones en el Nuevo Testamento de la siguiente manera:
Rom.12:6-8 1 Cor. 12:28-30 Efesios 4:11
Profecía apóstoles apóstoles
servicio profetas profetas
enseñanza maestros evangelistas
exhortación milagros pastores-maestros
donaciones curaciones
presidir ayuda
hacer misericordia administración
don de lenguas
interpretación
Conforme examinamos estas listas, encontramos que algunos de los dones pueden ser clasificados como milagrosos o extraordinarios (los que aparecen en negrillas), y otros son no-milagrosos u ordinarios. Nuestro propósito aquí es ocuparnos de los dones milagrosos. Los dividiremos en cuatro partes.
I Apóstoles:
1. ¿Quiénes eran ellos? La palabra “apóstoles” literalmente quiere decir mensajeros, enviados o delegados. No cualquiera podía ser apóstol simplemente por voluntad propia; tenían que ser personalmente elegidos para esa investidura por el Señor Jesucristo. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles (Lucas 6:13). Todos eran hombres; ningún apóstol era mujer.
Según el libro de Hechos 1:21-22, un apóstol tenía que ser un testigo ocular de Cristo a lo largo de todo su ministerio público incluyendo la etapa posterior a su resurrección.
A la iglesia del Nuevo Testamento se le permitía nombrar diáconos (Hechos 6:5) y constituir ancianos (Hechos 14:23), pero no podían nombrar apóstoles. El nombramiento de apóstoles venía directa y únicamente de Cristo. Aun en el primer capítulo de Hechos la decisión final para sustituir a Judas Iscariote fue dejada en manos del Señor. Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido (Hechos 1:24).
También nos damos cuenta que en el Nuevo Testamento la misma palabra griega “apóstoles” se utiliza para describir hombres elegidos por las iglesias para llevar información o ayuda de una iglesia a otra. (Ver 2Cor. 8:23; Fil. 2:25; Hechos 14:14). Sin embargo, no debemos confundir a estos últimos con los doce personalmente elegidos por Cristo como sus apóstoles.
Pablo gozó de un apostolado único. Aunque no había seguido a Cristo durante su ministerio público, vio efectivamente a Cristo resucitado y fue especialmente nombrado por El, tal como lo afirma en Gálatas 1:1, Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo ...). De nuevo Pablo explica, y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. (1 Cor. 15:8).
Cristo llamó a Pablo aun cuando la época de nombrar apóstoles había concluido. Nótese que Pablo fue el último de todos sobre la tierra en ver al Señor de una manera visible como testigo ocular de su resurrección. Nadie ha visto a Cristo de igual manera desde la experiencia de Pablo. Es así como Pedro pudo suponer que ninguno de sus lectores había visto al Señor: A quien amáis sin haber visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso (1 Pedro 1:8). Ninguno de los así llamados apóstoles hoy en día, cumple con estos requisitos bíblicos.
2. Su propósito: Según Efesios 2:20 correspondió a los apóstoles desempeñar un papel fundamental y especial en el desarrollo inicial de la iglesia neotestamentaria: edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Este papel incluía al menos tres funciones. En primer lugar, estos hombres eran testigos indiscutibles de la resurrección de Cristo, ya que todos ellos habían visto personalmente al Señor en su cuerpo resucitado. En segundo lugar, a ellos fue revelado el misterio de la economía del Nuevo Pacto: la iglesia, compuesta a la vez de judíos y de gentiles (Efesios 3:1-10). En tercer lugar, ellos recibieron la inspiración para escribir la Santa Escritura infalible, que pudiera ser leída por todas las generaciones venideras. Cada libro del Nuevo Testamento fue escrito ya sea por un apóstol o por alguien directamente relacionado con un apóstol. Un poco antes de su muerte, el último apóstol sobreviviente nos dice que este aspecto de su trabajo fue completado de una vez y para siempre (Apocalipsis 22:18-19). A partir de entonces no ha habido revelaciones inspiradas o genuinas.
3. Su duración. El ministerio de apóstol fue de duración limitada debido a que su labor estaba limitada al período del establecimiento de los fundamentos de la iglesia. Los fundamentos se ponen una vez únicamente, y a partir de ellos se construye los demás; no ponemos fundamentos de manera repetida y sin término. No hay lugar para apóstoles hoy día, porque los fundamentos fueron puestos hace mucho tiempo. El cristianismo bíblico ha construido sobre esos fundamentos durante aproximadamente 2000 años. Es una locura completa y arrogancia descarada atreverse a compararse con Pedro y Pablo y adoptar el título de apóstol hoy en día.
II. Profetas:
1. Quiénes eran: El Nuevo Testamento no declara cuáles eran los requisitos para este ministerio; sin embargo, los profetas son mencionados varias veces en relación con apóstoles: Les enviaré profetas y apóstoles (Lucas 11:49). Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas...(Efesios 2:20). ... como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu (Efesios 3:5).
2. Su propósito: Los textos que hemos visto muestran que los profetas participaban de la estructura fundamental de la iglesia conjuntamente con los apóstoles. Ellos enseñaron la verdad recibida por revelación divina. Sin embargo, a ellos no se les confió redactar la Sagrada Escritura, sin la supervisión de los apóstoles.
3. Su duración: Siendo cimientos al igual que los apóstoles, su ministerio cesó a la par del de los apóstoles, toda vez que el cimiento ya había sido puesto. Casi toda secta fundada en la época moderna ha sido iniciada por un profeta o apóstol que se ha asignado a sí mismo ese título. Si creemos que la profecía se sigue desarrollando en nuestros días, entonces no contamos con ninguna norma para refutar sus descaradas herejías. ¡Después de todo es imposible refutar a un profeta!.
III. Las lenguas y su interpretación:
1. Lo que significaron: El don bíblico de lenguas consistía en una habilidad milagrosa de hablar una lengua o dialecto hasta ese momento desconocido para el que habla, pero vigente para un grupo étnico sobre la tierra en ese momento. Las palabras habladas tenían un contenido real y un significado. No fueron expresiones incoherentes. En el día de Pentecostés, cada uno les oía hablar en su propia lengua [literalmente, dialecto] (Hechos 2:6). Aun mas, cuando Pedro explica este milagro a la multitud, equipara el don de lenguas con la profecía, citando a Joel: En aquellos días también derramaré mi Espíritu sobre los siervos y las siervas. (2:18). De igual manera, 1Cor. 14:5 considera iguales los dones de profecía y de lenguas cuando estas últimas son interpretadas: porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
1Cor. 12:30 refuta la noción popular de que cada creyente hablaba en lenguas. Aun en Corinto, Pablo preguntaba: ¿todos hablan en lenguas? ¿todos interpretan?
La idea moderna de que hay otro tipo de don de lenguas, un “lenguaje celestial”, no se encuentra en las Escrituras y debe ser rechazada. La plática incoherente de esta época no es el verdadero don de lenguas.
2. Su propósito: Un propósito de las lenguas era como señal para los judíos de que el juicio de Dios vendría a ellos como nación. Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos (1Cor. 14:22). Desde Abraham, Dios les había hablado en hebreo; pero ahora, después de Cristo, Dios les estaba hablando en otras lenguas – lenguas gentiles – para mostrar a los judíos que sus privilegios nacionales estaban llegando a su fin; los gentiles iban también a participar del pacto de la gracia. El fin de la nación judía se completó plenamente con la destrucción de Jerusalén en el año 70 A. D. En ese momento la señal de juicio nacional, es decir, las lenguas, dejó de ser relevante y necesaria.
Otro propósito de las lenguas, cuando fueron acompañadas del don de interpretación, era edificar a los creyentes en la asamblea local. Las lenguas debidamente interpretadas, al igual que la profecía, servían como un medio directo para recibir una parte de la verdad. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos (1Cor. 13:9). Dios dio estas medidas temporales como una fórmula de alimento infantil (gerber) para la vida inicial de la iglesia. Posteriormente fueron desechadas al darse la revelación perfecta de toda la verdad una vez que los libros del Nuevo Testamento fueron completados. Mas cuando venga lo perfecto [literalmente, maduro o totalmente desarrollado] entonces lo que es en parte se acabará (v.10). La Palabra escrita de Dios es la dieta perfectamente balanceada para los cristianos de hoy. El hablar en lenguas que se practica en esta época nos reduciría a una infancia perpetua.
3. Su duración: Puesto que las lenguas debidamente interpretadas funcionan de la misma manera que la profecía, y puesto que la profecía cesó conjuntamente con los apóstoles, asimismo el don de lenguas ha cesado. Esto es precisamente lo que Pablo dijo a los Corintos que sucedería: Pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará (1Cor. 13:8). La lenguas eran una piedra de los cimientos totalmente colocada en los tiempos apostólicos. O, para usar la analogía de Pablo, estos dones milagrosos pertenecieron a la infancia de la iglesia, pero Dios nunca pretendió reducirnos a una permanente condición infantil. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. (v. 11).
El hecho de que 1Cor. 14 proporcione instrucciones para el uso de este don en la congregación no sirve de argumento a favor de su permanencia. Mas aun, estas instrucciones son raramente obedecidas por quienes profesan hablar en lenguas hoy en día. Solamente a los varones se les permitía hablar en lenguas, y solamente en los casos en que hubiera un intérprete, y solamente a tres personas durante un servicio, y no todos a la vez, sino siguiendo un orden, uno después de otro. (Vea 1Cor. 14:28-37)
IV. Milagros y Curaciones:
1. Quiénes los hacían: Una lectura cuidadosa del Nuevo Testamento nos revela que usualmente los apóstoles ejercían estos dones especiales. Por ejemplo, y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles (Hechos 2:43). Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo (Hechos 5:12). Pablo pudo decir a los corintios, con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre nosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros (2Cor. 12:12). Si todos los creyentes pudieran obrar estas señales, entonces el argumento de Pablo en este texto no tendría significado.
2. Su propósito: El propósito primordial de estos milagros era validar la autoridad de los apóstoles como los enviados verdaderos de Dios. En Hebreos 2:3-4 leemos que la verdad de la salvación enseñada por Cristo nos fue confirmada (la salvación) por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. Igual que en los tiempos de Moisés, así en los días de Cristo y de los apóstoles, los judíos piden señales (1Cor. 1:22) como prueba de autenticidad, y Dios suministró esa prueba.
3. Su duración: Hechos 8 nos enseña que solamente los apóstoles tenían el poder de transmitir un don milagroso a otra persona, y esa otra persona no podía transmitir a su vez ese don a un tercero. Felipe el evangelista podía hacer milagros en Samaria (Hechos 8:6-7), pero no fue sino hasta que vinieron dos apóstoles de Jerusalén, que los dones pudieron ser impartidos a los nuevos creyentes en Samaria (Hechos 8:14-19).Los dones de hacer milagros cesaron con la generación que siguió a los apóstoles.
Observaciones Adicionales:
Hacer milagros en sí mismo no es ninguna garantía de salud espiritual. Los magos de Faraón parece que copiaban los milagros que se hacían a través de Moisés. El hombre de pecado in 2Tes. 2:9-10 es descrito como aquel inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden. Nuestro Señor enseñó que a muchos que afirman que son profetas de Cristo, y que son exorcistas, en el día del juicio no les será permitido entrar al cielo debido a que realmente son hacedores de iniquidad (Mateo 7:22-23).
Es digno de notarse que quienes afirman que poseen dones apostólicos hoy en día, raramente hablan de ciertos milagros que pueden presentar riesgos como tomar en las manos serpientes venenosas y beber alguna cosa mortífera (Marcos 16:18). Su silencio acerca de estos temas es ensordecedor.
Nos podemos preguntar, “¿Pero no deberían ser manifiestos los dones el día de hoy ya que Jesús es siempre el mismo?” La respuesta es que su carácter esencial no puede cambiar, pero eso no significa que El está obligado a hacer siempre lo mismo a través de las generaciones sobre la tierra. Como ejemplo, ya no ofrecemos sacrificios de animales como lo hicieron los santos del Antiguo Testamento.
A aquellos que pudieran argumentar, “yo lo he experimentado, y no me importa lo que la Biblia u otras personas puedan decir,” respondemos con las palabras de Isaías 8:20. ¡A la ley y al testimonio! Si ellos no hablan de acuerdo con esta palabra, es que no les ha amanecido. La Escritura es la norma por la cual debemos medir nuestra experiencia, y no a la inversa.
¿Se manifiestan nuevamente los dones milagrosos de los apóstoles? No. Ahora no hay ni apóstoles ni dones apostólicos. Cuando se pusieron los cimientos de la iglesia, se completó el Nuevo Testamento y se desintegró la nación judía, cesó también la necesidad de ministerios especiales y de dones milagrosos. Ciertamente Dios puede realizar milagros ahora, pero el don de hacer milagros no es dado a nadie en este tiempo.
Desde una perspectiva positiva, la Escritura ciertamente ofrece algo a los creyentes que es aun mas excelente que los dones extraordinarios que ya cesaron. Ofrece gracias ordinarias – tales como fe, esperanza y amor, que ahora permanecen (1Cor. 12:31; 13:8, 13). Aunque “ordinarias”, estas gracias son sin embargo sobrenaturales, y Dios puso un valor especial en ellas. Sin santidad nadie verá a Dios (Hebreos 12:14). Es nuestro deber anhelar y cultivar estas gracias.
Sermón escrito por Daniel Chamberlin
El siglo XX fue testigo de un crecimiento generalizado de lo que muchos consideran como los dones milagrosos del Espíritu Santo. Después de un silencio de aproximadamente 1800 años en la cristiandad bíblica, los dones apostólicos aparentemente se han vuelto a manifestar. Este fenómeno se ha introducido de tal manera en la corriente principal del pensamiento religioso actual, que hasta sorprende a muchos cuando se cuestiona la validez de esta manifestación. Invitamos a todos los cristianos serios a reflexionar nuevamente sobre estos temas a la luz de la Escritura y preguntar con toda honestidad: “¿De veras se manifiestan nuevamente los dones milagrosos de los apóstoles?” Para nuestra respuesta, debemos mirar a la Escritura que tiene la última palabra.
En primer lugar, encontramos tres relaciones de dones en el Nuevo Testamento de la siguiente manera:
Rom.12:6-8 1 Cor. 12:28-30 Efesios 4:11
Profecía apóstoles apóstoles
servicio profetas profetas
enseñanza maestros evangelistas
exhortación milagros pastores-maestros
donaciones curaciones
presidir ayuda
hacer misericordia administración
don de lenguas
interpretación
Conforme examinamos estas listas, encontramos que algunos de los dones pueden ser clasificados como milagrosos o extraordinarios (los que aparecen en negrillas), y otros son no-milagrosos u ordinarios. Nuestro propósito aquí es ocuparnos de los dones milagrosos. Los dividiremos en cuatro partes.
I Apóstoles:
1. ¿Quiénes eran ellos? La palabra “apóstoles” literalmente quiere decir mensajeros, enviados o delegados. No cualquiera podía ser apóstol simplemente por voluntad propia; tenían que ser personalmente elegidos para esa investidura por el Señor Jesucristo. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles (Lucas 6:13). Todos eran hombres; ningún apóstol era mujer.
Según el libro de Hechos 1:21-22, un apóstol tenía que ser un testigo ocular de Cristo a lo largo de todo su ministerio público incluyendo la etapa posterior a su resurrección.
A la iglesia del Nuevo Testamento se le permitía nombrar diáconos (Hechos 6:5) y constituir ancianos (Hechos 14:23), pero no podían nombrar apóstoles. El nombramiento de apóstoles venía directa y únicamente de Cristo. Aun en el primer capítulo de Hechos la decisión final para sustituir a Judas Iscariote fue dejada en manos del Señor. Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido (Hechos 1:24).
También nos damos cuenta que en el Nuevo Testamento la misma palabra griega “apóstoles” se utiliza para describir hombres elegidos por las iglesias para llevar información o ayuda de una iglesia a otra. (Ver 2Cor. 8:23; Fil. 2:25; Hechos 14:14). Sin embargo, no debemos confundir a estos últimos con los doce personalmente elegidos por Cristo como sus apóstoles.
Pablo gozó de un apostolado único. Aunque no había seguido a Cristo durante su ministerio público, vio efectivamente a Cristo resucitado y fue especialmente nombrado por El, tal como lo afirma en Gálatas 1:1, Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo ...). De nuevo Pablo explica, y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. (1 Cor. 15:8).
Cristo llamó a Pablo aun cuando la época de nombrar apóstoles había concluido. Nótese que Pablo fue el último de todos sobre la tierra en ver al Señor de una manera visible como testigo ocular de su resurrección. Nadie ha visto a Cristo de igual manera desde la experiencia de Pablo. Es así como Pedro pudo suponer que ninguno de sus lectores había visto al Señor: A quien amáis sin haber visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso (1 Pedro 1:8). Ninguno de los así llamados apóstoles hoy en día, cumple con estos requisitos bíblicos.
2. Su propósito: Según Efesios 2:20 correspondió a los apóstoles desempeñar un papel fundamental y especial en el desarrollo inicial de la iglesia neotestamentaria: edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Este papel incluía al menos tres funciones. En primer lugar, estos hombres eran testigos indiscutibles de la resurrección de Cristo, ya que todos ellos habían visto personalmente al Señor en su cuerpo resucitado. En segundo lugar, a ellos fue revelado el misterio de la economía del Nuevo Pacto: la iglesia, compuesta a la vez de judíos y de gentiles (Efesios 3:1-10). En tercer lugar, ellos recibieron la inspiración para escribir la Santa Escritura infalible, que pudiera ser leída por todas las generaciones venideras. Cada libro del Nuevo Testamento fue escrito ya sea por un apóstol o por alguien directamente relacionado con un apóstol. Un poco antes de su muerte, el último apóstol sobreviviente nos dice que este aspecto de su trabajo fue completado de una vez y para siempre (Apocalipsis 22:18-19). A partir de entonces no ha habido revelaciones inspiradas o genuinas.
3. Su duración. El ministerio de apóstol fue de duración limitada debido a que su labor estaba limitada al período del establecimiento de los fundamentos de la iglesia. Los fundamentos se ponen una vez únicamente, y a partir de ellos se construye los demás; no ponemos fundamentos de manera repetida y sin término. No hay lugar para apóstoles hoy día, porque los fundamentos fueron puestos hace mucho tiempo. El cristianismo bíblico ha construido sobre esos fundamentos durante aproximadamente 2000 años. Es una locura completa y arrogancia descarada atreverse a compararse con Pedro y Pablo y adoptar el título de apóstol hoy en día.
II. Profetas:
1. Quiénes eran: El Nuevo Testamento no declara cuáles eran los requisitos para este ministerio; sin embargo, los profetas son mencionados varias veces en relación con apóstoles: Les enviaré profetas y apóstoles (Lucas 11:49). Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas...(Efesios 2:20). ... como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu (Efesios 3:5).
2. Su propósito: Los textos que hemos visto muestran que los profetas participaban de la estructura fundamental de la iglesia conjuntamente con los apóstoles. Ellos enseñaron la verdad recibida por revelación divina. Sin embargo, a ellos no se les confió redactar la Sagrada Escritura, sin la supervisión de los apóstoles.
3. Su duración: Siendo cimientos al igual que los apóstoles, su ministerio cesó a la par del de los apóstoles, toda vez que el cimiento ya había sido puesto. Casi toda secta fundada en la época moderna ha sido iniciada por un profeta o apóstol que se ha asignado a sí mismo ese título. Si creemos que la profecía se sigue desarrollando en nuestros días, entonces no contamos con ninguna norma para refutar sus descaradas herejías. ¡Después de todo es imposible refutar a un profeta!.
III. Las lenguas y su interpretación:
1. Lo que significaron: El don bíblico de lenguas consistía en una habilidad milagrosa de hablar una lengua o dialecto hasta ese momento desconocido para el que habla, pero vigente para un grupo étnico sobre la tierra en ese momento. Las palabras habladas tenían un contenido real y un significado. No fueron expresiones incoherentes. En el día de Pentecostés, cada uno les oía hablar en su propia lengua [literalmente, dialecto] (Hechos 2:6). Aun mas, cuando Pedro explica este milagro a la multitud, equipara el don de lenguas con la profecía, citando a Joel: En aquellos días también derramaré mi Espíritu sobre los siervos y las siervas. (2:18). De igual manera, 1Cor. 14:5 considera iguales los dones de profecía y de lenguas cuando estas últimas son interpretadas: porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
1Cor. 12:30 refuta la noción popular de que cada creyente hablaba en lenguas. Aun en Corinto, Pablo preguntaba: ¿todos hablan en lenguas? ¿todos interpretan?
La idea moderna de que hay otro tipo de don de lenguas, un “lenguaje celestial”, no se encuentra en las Escrituras y debe ser rechazada. La plática incoherente de esta época no es el verdadero don de lenguas.
2. Su propósito: Un propósito de las lenguas era como señal para los judíos de que el juicio de Dios vendría a ellos como nación. Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos (1Cor. 14:22). Desde Abraham, Dios les había hablado en hebreo; pero ahora, después de Cristo, Dios les estaba hablando en otras lenguas – lenguas gentiles – para mostrar a los judíos que sus privilegios nacionales estaban llegando a su fin; los gentiles iban también a participar del pacto de la gracia. El fin de la nación judía se completó plenamente con la destrucción de Jerusalén en el año 70 A. D. En ese momento la señal de juicio nacional, es decir, las lenguas, dejó de ser relevante y necesaria.
Otro propósito de las lenguas, cuando fueron acompañadas del don de interpretación, era edificar a los creyentes en la asamblea local. Las lenguas debidamente interpretadas, al igual que la profecía, servían como un medio directo para recibir una parte de la verdad. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos (1Cor. 13:9). Dios dio estas medidas temporales como una fórmula de alimento infantil (gerber) para la vida inicial de la iglesia. Posteriormente fueron desechadas al darse la revelación perfecta de toda la verdad una vez que los libros del Nuevo Testamento fueron completados. Mas cuando venga lo perfecto [literalmente, maduro o totalmente desarrollado] entonces lo que es en parte se acabará (v.10). La Palabra escrita de Dios es la dieta perfectamente balanceada para los cristianos de hoy. El hablar en lenguas que se practica en esta época nos reduciría a una infancia perpetua.
3. Su duración: Puesto que las lenguas debidamente interpretadas funcionan de la misma manera que la profecía, y puesto que la profecía cesó conjuntamente con los apóstoles, asimismo el don de lenguas ha cesado. Esto es precisamente lo que Pablo dijo a los Corintos que sucedería: Pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará (1Cor. 13:8). La lenguas eran una piedra de los cimientos totalmente colocada en los tiempos apostólicos. O, para usar la analogía de Pablo, estos dones milagrosos pertenecieron a la infancia de la iglesia, pero Dios nunca pretendió reducirnos a una permanente condición infantil. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. (v. 11).
El hecho de que 1Cor. 14 proporcione instrucciones para el uso de este don en la congregación no sirve de argumento a favor de su permanencia. Mas aun, estas instrucciones son raramente obedecidas por quienes profesan hablar en lenguas hoy en día. Solamente a los varones se les permitía hablar en lenguas, y solamente en los casos en que hubiera un intérprete, y solamente a tres personas durante un servicio, y no todos a la vez, sino siguiendo un orden, uno después de otro. (Vea 1Cor. 14:28-37)
IV. Milagros y Curaciones:
1. Quiénes los hacían: Una lectura cuidadosa del Nuevo Testamento nos revela que usualmente los apóstoles ejercían estos dones especiales. Por ejemplo, y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles (Hechos 2:43). Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo (Hechos 5:12). Pablo pudo decir a los corintios, con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre nosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros (2Cor. 12:12). Si todos los creyentes pudieran obrar estas señales, entonces el argumento de Pablo en este texto no tendría significado.
2. Su propósito: El propósito primordial de estos milagros era validar la autoridad de los apóstoles como los enviados verdaderos de Dios. En Hebreos 2:3-4 leemos que la verdad de la salvación enseñada por Cristo nos fue confirmada (la salvación) por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. Igual que en los tiempos de Moisés, así en los días de Cristo y de los apóstoles, los judíos piden señales (1Cor. 1:22) como prueba de autenticidad, y Dios suministró esa prueba.
3. Su duración: Hechos 8 nos enseña que solamente los apóstoles tenían el poder de transmitir un don milagroso a otra persona, y esa otra persona no podía transmitir a su vez ese don a un tercero. Felipe el evangelista podía hacer milagros en Samaria (Hechos 8:6-7), pero no fue sino hasta que vinieron dos apóstoles de Jerusalén, que los dones pudieron ser impartidos a los nuevos creyentes en Samaria (Hechos 8:14-19).Los dones de hacer milagros cesaron con la generación que siguió a los apóstoles.
Observaciones Adicionales:
Hacer milagros en sí mismo no es ninguna garantía de salud espiritual. Los magos de Faraón parece que copiaban los milagros que se hacían a través de Moisés. El hombre de pecado in 2Tes. 2:9-10 es descrito como aquel inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden. Nuestro Señor enseñó que a muchos que afirman que son profetas de Cristo, y que son exorcistas, en el día del juicio no les será permitido entrar al cielo debido a que realmente son hacedores de iniquidad (Mateo 7:22-23).
Es digno de notarse que quienes afirman que poseen dones apostólicos hoy en día, raramente hablan de ciertos milagros que pueden presentar riesgos como tomar en las manos serpientes venenosas y beber alguna cosa mortífera (Marcos 16:18). Su silencio acerca de estos temas es ensordecedor.
Nos podemos preguntar, “¿Pero no deberían ser manifiestos los dones el día de hoy ya que Jesús es siempre el mismo?” La respuesta es que su carácter esencial no puede cambiar, pero eso no significa que El está obligado a hacer siempre lo mismo a través de las generaciones sobre la tierra. Como ejemplo, ya no ofrecemos sacrificios de animales como lo hicieron los santos del Antiguo Testamento.
A aquellos que pudieran argumentar, “yo lo he experimentado, y no me importa lo que la Biblia u otras personas puedan decir,” respondemos con las palabras de Isaías 8:20. ¡A la ley y al testimonio! Si ellos no hablan de acuerdo con esta palabra, es que no les ha amanecido. La Escritura es la norma por la cual debemos medir nuestra experiencia, y no a la inversa.
¿Se manifiestan nuevamente los dones milagrosos de los apóstoles? No. Ahora no hay ni apóstoles ni dones apostólicos. Cuando se pusieron los cimientos de la iglesia, se completó el Nuevo Testamento y se desintegró la nación judía, cesó también la necesidad de ministerios especiales y de dones milagrosos. Ciertamente Dios puede realizar milagros ahora, pero el don de hacer milagros no es dado a nadie en este tiempo.
Desde una perspectiva positiva, la Escritura ciertamente ofrece algo a los creyentes que es aun mas excelente que los dones extraordinarios que ya cesaron. Ofrece gracias ordinarias – tales como fe, esperanza y amor, que ahora permanecen (1Cor. 12:31; 13:8, 13). Aunque “ordinarias”, estas gracias son sin embargo sobrenaturales, y Dios puso un valor especial en ellas. Sin santidad nadie verá a Dios (Hebreos 12:14). Es nuestro deber anhelar y cultivar estas gracias.
martes, 3 de agosto de 2010
lunes, 2 de agosto de 2010
EL CASI CRISTIANO
EL CASI CRISTIANO – ADAPTADO DE UN SERMÓN
DEL REVERENDO GEORGE WHITEFIELD, M.A.
por Dr. R. L. Hymers, Jr.
Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 25 de Julio del 2010
“Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28).
La mayoría de la predicación en nuestros días es muy débil en comparación con la predicación del siglo 18. Con cientos de universidades Bíblicas y hombres entrenados en los seminarios hoy en día, encontramos muy pocos que se atreven a romper con el rebaño y predicar a los pecadores perdidos el Domingo – en lugar de dar insípidos, versículo a versículo estudios Bíblicos destinados a los tal llamados “Cristianos”.
Me atrevo a decir que la mayoría de nuestros predicadores han olvidado cómo preparar un sermón evangelístico dirigido a los pecadores. ¡O, tal vez nunca aprendieron cómo en primer lugar! Sé que la generación más joven que yo tiene poca idea de cómo dar uno. ¿Cómo puedes predicar un sermón evangelístico? ¡Muchos no tienen idea! La mayoría de sermones el día de hoy suenan igual. Ellos “enseñan” – pero pocos saben cómo “predicar”.
Y el bajo nivel de predicación en nuestros días está vaciando las iglesias. Ni una sola iglesia en diez tiene un servicio por la noche hoy en día. En 1958 cada iglesia Bautista (Bautistas del Norte, Bautistas del Sur, Bautistas Regulares, Bautistas Independientes) tenía servicio por la noche. Yo sé por observación personal. ¡Yo estaba allí! Todas las iglesias Bautistas tenían servicios de Domingo por la noche en 1958. ¿Qué pasó? ¡No puede ser que la televisión los haya alejado! En 1958 estábamos en medio de la “Edad de Oro de la Televisión”, como se le llama ahora. Pero hoy, con 150 o más canales para elegir, la televisión se ha convertido realmente, como Newton Minow dijo: “un baldío extenso”. ¡No, la razón que la gente no viene el Domingo por la noche no es porque hay algo jugoso en la televisión! ¡La razón es que los pastores no predican lo suficientemente fuerte para atraer una multitud!
¡Qué diferente fue con ese gran predicador George Whitefield (1714-1770)! Cuando se anunció que iba a hablar, en un par de horas miles se reunían, a menudo de pie en la nieve a las 5:00 de la mañana, para oírle dar un sermón. Eso sí, nunca hubo un coro, nunca un proyector de transparencias, ni siquiera un micrófono – ¡y ciertamente no sillas para sentarse! Sin embargo invariablemente vinieron, por miles, a escuchar a este hombre George Whitefield dar un sermón ardiente.
El Dr. J. C. Ryle dio una de las razones por la popularidad de su predicación: “Whitefield predicó un evangelio singularmente puro. Pocos hombres jamás dieron a sus oyentes tanto trigo y tan poca paja. No fue a su púlpito para hablar [otras cosas]. Estaba constantemente diciéndote acerca de tus pecados, tu corazón, y Jesucristo... ‘¡Oh, la justicia de Jesucristo!’ Frecuentemente decía” (Traducción de J. C. Ryle, “El Nuevo Nacimiento”). ¿Quién predica así hoy en día? ¡Con qué razón nuestras iglesias están cerradas los Domingos por la noche!
Aquí está una versión abreviada y editada del sermón de George Whitefield, “El Casi Cristiano”, que les doy como un ejemplo de predicación evangélica verdadera. Pero si lo das en tu iglesia, no debes sólo leerlo. ¡Tiene que haber un poco de fuego en el – como lo hubo cuando Whitefield predicó!
“Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28).
El Apóstol Pablo sabía que Cristo dijo que Sus seguidores serían “llevados ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre” (Lucas 21:12). Estos gobernantes nunca hubieran escuchado el Evangelio si los Apóstoles no habrían sido arrestados y llevados ante ellos, dándoles a los Apóstoles la oportunidad de predicar a Jesús y Su resurrección.
Cuando Pablo fue llamado a defenderse ante Festo, un gobernador Gentil, y el Rey Agripa, él aprovechó la oportunidad para defenderse a sí mismo – y también predicar el Evangelio a ellos. Y esto lo hizo con tal poder que Festo dijo a gran voz: “Pablo… las muchas letras te vuelven loco” (Hechos 26:24). El valiente Apóstol respondió: “No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura” (Hechos 26:25).
Al ver que el Rey Agripa estaba más interesado en su sermón que Festo, Pablo se dirigió directamente a él: “Pues el rey sabe estas cosas [que Cristo sufrió y resucitó de entre los muertos, Hechos 26:23]…porque no pienso que ignora nada de esto” (Hechos 26:26). Entonces Pablo habló al rey Agripa fuertemente, diciendo: “¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees” (Hechos 26:27). Cuando Pablo dijo esto, las emociones del rey fueron tan fuertes que provocaron que gritara: “Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28).
Incluso hoy cuando el Evangelio es predicado con celo y energía, algunas personas, como Festo son demasiado orgullosas y descuidadas para recibir el Evangelio. Ellos piensan que el predicador está “loco”. Otros, como el Rey Agripa, son casi convencidos en hacerse Cristianos. Dicen en sus corazones:
“Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28).
Es a ustedes, que son casi convencidos a ser Cristianos, que hablo esta mañana. Creo que es muy necesario que les advierta del peligro de ser “casi” Cristiano. Por lo tanto, de las palabras del texto, yo les mostraré tres cosas.
I. Primero, qué significa casi Cristiano.
Casi Cristiana es una persona que se detiene entre dos opiniones, quien vacila entre Cristo y el mundo. El Apóstol Santiago lo describe como:
“El hombre de doble ánimo” (Santiago 1:8).
El casi Cristiano es una persona que depende de la práctica religiosa externa. Se dice a sí mismo: “Leo la Biblia. Voy a la iglesia. ¿No es eso suficiente?” Él piensa que es justo. Él piensa que es mejor que los demás. Pero, al mismo tiempo, él es realmente un extraño a la religión interna del corazón. Él tiene “una apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella” (II Timoteo 3:5). Y continúa mes tras mes, asistiendo a la iglesia, aún así nunca es convertido, pero sólo se hace peor cuando pasan los meses y los años.
El casi Cristiano depende en ser “bueno”, y se contenta con pensar que no le hace daño a nadie. Sin embargo se olvida que Cristo dijo: “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 25:30). Se olvida de que la higuera estéril fue maldecida y secada desde las raíces, no por dar mal fruto, sino por no dar ningún fruto.
El casi Cristiano es honesto y estricto consigo mismo; pero tanto su honestidad y rigor provienen de amor propio. Es cierto, que no peca exteriormente, pero no por obediencia a las leyes de Dios, sino porque a su temperamento no le gusta los pecados excesivos, o porque no quiere perder su reputación, o hacerse ineficiente en su profesión. Es cierto que no es un borracho, pero tampoco tiene la abnegación Cristiana. Él se guía más por el mundo que por la Palabra de Dios. Él hace lo que mejor se adapte a sus deseos corruptos, no tratando de hacer la voluntad de Dios, pero sólo conforme a las exigencias externas de su religión.
A pesar de que sólo te he dado un resumen de las características de un casi Cristiano, espero que veas que te describe en algunas de tus características. Y oro que te unas al Apóstol en las palabras que siguen el texto, y desees no ser sólo “tales, [pero completamente]” Cristiano (Hechos 26:29).
II. Segundo, por qué muchos no son más que casi Cristianos.
¿Por qué algunos de ustedes siguen siendo sólo Cristianos nominales, Cristianos sólo de nombre? ¿Por qué siguen siendo no más que “casi Cristianos”?
1. Porque tienes una idea falsa de lo que es ser Cristiano. Algunos de ustedes piensan que significa ir a la iglesia. Algunos de ustedes piensan que significa creer ciertas cosas. Unos pocos, muy pocos, saben que es un cambio de la naturaleza, una recepción de vida divina, una vital, unión viva con Jesucristo; quiero decir el nuevo nacimiento en Cristo. Sin embargo dices con Nicodemo: “¿Cómo puede hacerse esto?” (Juan 3:9). Y porque no has buscado, no te has esforzado, a entrar (Lucas 13:24) sigues siendo sólo un Cristiano nominal, sólo un casi Cristiano.
2. Otra razón por la que sólo eres casi Cristiano es que algunos de ustedes tienen un temor servil, esclavo temor del hombre – un temor a alguna persona o personas que te tienen en sujeción, y te mantiene esclavo del pecado, y te mantiene alejado de Cristo. Algunos de ustedes temen lo que sus padres dirían si tratan de esforzarte a entrar en Cristo. Otros de ustedes temen lo que sus amigos dirían. Algunos de ustedes incluso pueden temer lo que los otros jóvenes no convertidos de la iglesia pensarían de ustedes si deciden ponerse serios. Cristo habló de ti cuando dijo: “¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros?” (Juan 5:44). El Apóstol Santiago dijo: “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). No es de extrañar que eres sólo un casi Cristiano, ya que amas más “la gloria de los hombres que la gloria de Dios” (Juan 12:43). ¡Así muchos de los que oran y buscan a Cristo nunca lo encuentran, ya que no renuncian a los amigos perdidos y mundanos!
3. Otra razón que algunos de ustedes siguen siendo sólo casi Cristianos es porque aman el placer. Ustedes son “amadores de los deleites más que de Dios” (II Timoteo 3:4). Pero Cristo dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo” (Lucas 9:23). Cuando escuchan eso, algunos de ustedes se van tristes, porque tienen demasiado amor por los placeres sensuales. Hay algunos que creen que pueden ir al Cielo sin luchar en contra de sus inclinaciones carnales. Y esta es otra razón por la que muchos están sólo casi, y no completamente Cristianos.
4. La última razón que voy a dar, porque muchos permanecen siendo casi Cristianos, es un temperamento inestable y variable.
Lloramos y clamamos sobre el número de conversos prometedores, que parecen ser salvos, pero después de un tiempo desaparecen, y acaban en la carne, destituidos de Cristo. Tiemblo de repetir ante ellos esa terrible amenaza: “Y si retrocediere, no agradará a mi alma” (Hebreos 10:38), y otra vez, “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento…” (Hebreos 6:4-6). Aunque con inestable, variable temperamento parecen que empiezan bien, pero retroceden a la condenación eterna.
III. Tercero, la insensatez, la locura, de permanecer no más que un casi Cristiano.
1. La primera prueba que doy es que no puedes recibir salvación de esta manera. Tales personas son casi Cristianas; pero casi darle al blanco, es realmente fallar. ¿Qué dirá tu familia Cristiana cuando mueras? “¡Casi fue salvo!”
“Casi” no bastará;
“Casi” ¡fracasará!
Triste, triste, llorar,
“Casi” – pero perdido.
(Traducción libre de “Almost Persuaded”
por Philip B. Bliss, 1838-1876).
2. La segunda prueba de la insensatez de ser un casi Cristiano es el daño que le hace a los demás. Un casi Cristiano es una de las criaturas más peligrosas en el mundo entero. Él es un lobo con piel de oveja. Él es un falso profeta. Los casi Cristianos “no entran en el reino de Dios por sí mismos, y no dejan entrar a los que están entrando”. Estos son aquellos que son grandes enemigos de Cristo más que los ateos o Musulmanes, o incluso los Mormones. Porque casi todos estarán al tanto de un Musulmán, un Mormón o un ateo; pero un casi Cristiano, a través de la hipocresía sutil, atrae a muchos que nunca han seguido a un Musulmán, Mormón o ateo. Por lo tanto el casi Cristiano debe esperar recibir una mayor condenación, un castigo peor en el Infierno que un Musulmán, Mormón o ateo – porque el casi Cristiano hace mucho más para destruir la obra de Dios que cualquier otro cultista o ateísta podría hacerlo. El hoyo más profundo en el Infierno es por lo tanto, reservado para el casi Cristiano.
3. La tercera prueba de la insensatez de permanecer un casi Cristiano es que es la mayor forma de ingratitud hacia nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Jesús bajó del cielo para salvarnos. Él fue humillado, despreciado, sudó Sangre en la agonía de Getsemaní, fue detenido, burlado, cruelmente golpeado y clavado en una Cruz, muriendo en nuestro lugar. Él derramó Su preciosa Sangre para limpiarnos. Oh, ¿cómo puedes decir que lo amas, cuando tu corazón no está totalmente con él? ¿Cómo puedes reconocer que Él sufrió para salvarte de la miseria y el castigo eterno, y no darte completamente a Él?
Dale todo tu corazón a Jesús. Ponle fin a estar entre dos opiniones. ¿Por qué debes mantenerte alejado de Cristo por más tiempo? ¿Por qué debes estar tan enamorado de la esclavitud del pecado que no te apartas del mundo, la carne y el Diablo – que, como cadenas espirituales, agarran tu alma y la detienen, y evitan que huyas a Cristo? ¿A qué tienes miedo? ¿Por qué no te entregas por completo a Cristo? ¿Crees que el ser sólo medio Cristiano te hará feliz? ¿Crees que tirarte por completo en Cristo te hará miserable?
Es un gran engaño pensar que vacilar entre Cristo y el mundo te puede satisfacer. No – tal vacilar sólo te impide experimentar el gran alivio que Cristo ofrece. Sólo cuando le das tu corazón por entero a Cristo puedes tener paz con Dios.
Para concluir, les exhorto que se alejen de ser casi Cristianos. Huye de la ira y el juicio de Dios. Cueste lo que cueste, huye a Cristo. Entonces esfuérzate para darle más y más a Él. Siempre orando, siempre preparándote para una vista más completa y un mayor disfrute de Él, en cuya presencia hay plenitud de gozo, y en cuya diestra hay placeres por siempre. ¡Amén!
Este sermón, “El Casi Cristiano”, fue predicado por George Whitefield durante el Primer Gran Despertamiento (1730-1760). Lo he editado y simplificado para que sea más fácil de entender para las mentes menos educadas de los hombres modernos. Que lo leas de nuevo, y pienses en el profundamente. Que te alejes de ser un “casi Cristiano”. Que Dios Mismo te haga “[completamente]” un verdadero Cristiano (Hechos 26:29), que algún día no sea dicho de ti:
“Casi persuadido”, ¡pasó la cosecha!
“Casi persuadido” ¡la condena llegará!
“Casi” no bastará;
“Casi” ¡fracasará!
Triste, triste, llorar,
“Casi” – pero perdido.
(Traducción libre de “Almost Persuaded”
por Philip B. Bliss, 1838-1876).
(FIN DEL SERMÓN)
Puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.
DEL REVERENDO GEORGE WHITEFIELD, M.A.
por Dr. R. L. Hymers, Jr.
Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 25 de Julio del 2010
“Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28).
La mayoría de la predicación en nuestros días es muy débil en comparación con la predicación del siglo 18. Con cientos de universidades Bíblicas y hombres entrenados en los seminarios hoy en día, encontramos muy pocos que se atreven a romper con el rebaño y predicar a los pecadores perdidos el Domingo – en lugar de dar insípidos, versículo a versículo estudios Bíblicos destinados a los tal llamados “Cristianos”.
Me atrevo a decir que la mayoría de nuestros predicadores han olvidado cómo preparar un sermón evangelístico dirigido a los pecadores. ¡O, tal vez nunca aprendieron cómo en primer lugar! Sé que la generación más joven que yo tiene poca idea de cómo dar uno. ¿Cómo puedes predicar un sermón evangelístico? ¡Muchos no tienen idea! La mayoría de sermones el día de hoy suenan igual. Ellos “enseñan” – pero pocos saben cómo “predicar”.
Y el bajo nivel de predicación en nuestros días está vaciando las iglesias. Ni una sola iglesia en diez tiene un servicio por la noche hoy en día. En 1958 cada iglesia Bautista (Bautistas del Norte, Bautistas del Sur, Bautistas Regulares, Bautistas Independientes) tenía servicio por la noche. Yo sé por observación personal. ¡Yo estaba allí! Todas las iglesias Bautistas tenían servicios de Domingo por la noche en 1958. ¿Qué pasó? ¡No puede ser que la televisión los haya alejado! En 1958 estábamos en medio de la “Edad de Oro de la Televisión”, como se le llama ahora. Pero hoy, con 150 o más canales para elegir, la televisión se ha convertido realmente, como Newton Minow dijo: “un baldío extenso”. ¡No, la razón que la gente no viene el Domingo por la noche no es porque hay algo jugoso en la televisión! ¡La razón es que los pastores no predican lo suficientemente fuerte para atraer una multitud!
¡Qué diferente fue con ese gran predicador George Whitefield (1714-1770)! Cuando se anunció que iba a hablar, en un par de horas miles se reunían, a menudo de pie en la nieve a las 5:00 de la mañana, para oírle dar un sermón. Eso sí, nunca hubo un coro, nunca un proyector de transparencias, ni siquiera un micrófono – ¡y ciertamente no sillas para sentarse! Sin embargo invariablemente vinieron, por miles, a escuchar a este hombre George Whitefield dar un sermón ardiente.
El Dr. J. C. Ryle dio una de las razones por la popularidad de su predicación: “Whitefield predicó un evangelio singularmente puro. Pocos hombres jamás dieron a sus oyentes tanto trigo y tan poca paja. No fue a su púlpito para hablar [otras cosas]. Estaba constantemente diciéndote acerca de tus pecados, tu corazón, y Jesucristo... ‘¡Oh, la justicia de Jesucristo!’ Frecuentemente decía” (Traducción de J. C. Ryle, “El Nuevo Nacimiento”). ¿Quién predica así hoy en día? ¡Con qué razón nuestras iglesias están cerradas los Domingos por la noche!
Aquí está una versión abreviada y editada del sermón de George Whitefield, “El Casi Cristiano”, que les doy como un ejemplo de predicación evangélica verdadera. Pero si lo das en tu iglesia, no debes sólo leerlo. ¡Tiene que haber un poco de fuego en el – como lo hubo cuando Whitefield predicó!
“Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28).
El Apóstol Pablo sabía que Cristo dijo que Sus seguidores serían “llevados ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre” (Lucas 21:12). Estos gobernantes nunca hubieran escuchado el Evangelio si los Apóstoles no habrían sido arrestados y llevados ante ellos, dándoles a los Apóstoles la oportunidad de predicar a Jesús y Su resurrección.
Cuando Pablo fue llamado a defenderse ante Festo, un gobernador Gentil, y el Rey Agripa, él aprovechó la oportunidad para defenderse a sí mismo – y también predicar el Evangelio a ellos. Y esto lo hizo con tal poder que Festo dijo a gran voz: “Pablo… las muchas letras te vuelven loco” (Hechos 26:24). El valiente Apóstol respondió: “No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura” (Hechos 26:25).
Al ver que el Rey Agripa estaba más interesado en su sermón que Festo, Pablo se dirigió directamente a él: “Pues el rey sabe estas cosas [que Cristo sufrió y resucitó de entre los muertos, Hechos 26:23]…porque no pienso que ignora nada de esto” (Hechos 26:26). Entonces Pablo habló al rey Agripa fuertemente, diciendo: “¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees” (Hechos 26:27). Cuando Pablo dijo esto, las emociones del rey fueron tan fuertes que provocaron que gritara: “Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28).
Incluso hoy cuando el Evangelio es predicado con celo y energía, algunas personas, como Festo son demasiado orgullosas y descuidadas para recibir el Evangelio. Ellos piensan que el predicador está “loco”. Otros, como el Rey Agripa, son casi convencidos en hacerse Cristianos. Dicen en sus corazones:
“Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28).
Es a ustedes, que son casi convencidos a ser Cristianos, que hablo esta mañana. Creo que es muy necesario que les advierta del peligro de ser “casi” Cristiano. Por lo tanto, de las palabras del texto, yo les mostraré tres cosas.
I. Primero, qué significa casi Cristiano.
Casi Cristiana es una persona que se detiene entre dos opiniones, quien vacila entre Cristo y el mundo. El Apóstol Santiago lo describe como:
“El hombre de doble ánimo” (Santiago 1:8).
El casi Cristiano es una persona que depende de la práctica religiosa externa. Se dice a sí mismo: “Leo la Biblia. Voy a la iglesia. ¿No es eso suficiente?” Él piensa que es justo. Él piensa que es mejor que los demás. Pero, al mismo tiempo, él es realmente un extraño a la religión interna del corazón. Él tiene “una apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella” (II Timoteo 3:5). Y continúa mes tras mes, asistiendo a la iglesia, aún así nunca es convertido, pero sólo se hace peor cuando pasan los meses y los años.
El casi Cristiano depende en ser “bueno”, y se contenta con pensar que no le hace daño a nadie. Sin embargo se olvida que Cristo dijo: “Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 25:30). Se olvida de que la higuera estéril fue maldecida y secada desde las raíces, no por dar mal fruto, sino por no dar ningún fruto.
El casi Cristiano es honesto y estricto consigo mismo; pero tanto su honestidad y rigor provienen de amor propio. Es cierto, que no peca exteriormente, pero no por obediencia a las leyes de Dios, sino porque a su temperamento no le gusta los pecados excesivos, o porque no quiere perder su reputación, o hacerse ineficiente en su profesión. Es cierto que no es un borracho, pero tampoco tiene la abnegación Cristiana. Él se guía más por el mundo que por la Palabra de Dios. Él hace lo que mejor se adapte a sus deseos corruptos, no tratando de hacer la voluntad de Dios, pero sólo conforme a las exigencias externas de su religión.
A pesar de que sólo te he dado un resumen de las características de un casi Cristiano, espero que veas que te describe en algunas de tus características. Y oro que te unas al Apóstol en las palabras que siguen el texto, y desees no ser sólo “tales, [pero completamente]” Cristiano (Hechos 26:29).
II. Segundo, por qué muchos no son más que casi Cristianos.
¿Por qué algunos de ustedes siguen siendo sólo Cristianos nominales, Cristianos sólo de nombre? ¿Por qué siguen siendo no más que “casi Cristianos”?
1. Porque tienes una idea falsa de lo que es ser Cristiano. Algunos de ustedes piensan que significa ir a la iglesia. Algunos de ustedes piensan que significa creer ciertas cosas. Unos pocos, muy pocos, saben que es un cambio de la naturaleza, una recepción de vida divina, una vital, unión viva con Jesucristo; quiero decir el nuevo nacimiento en Cristo. Sin embargo dices con Nicodemo: “¿Cómo puede hacerse esto?” (Juan 3:9). Y porque no has buscado, no te has esforzado, a entrar (Lucas 13:24) sigues siendo sólo un Cristiano nominal, sólo un casi Cristiano.
2. Otra razón por la que sólo eres casi Cristiano es que algunos de ustedes tienen un temor servil, esclavo temor del hombre – un temor a alguna persona o personas que te tienen en sujeción, y te mantiene esclavo del pecado, y te mantiene alejado de Cristo. Algunos de ustedes temen lo que sus padres dirían si tratan de esforzarte a entrar en Cristo. Otros de ustedes temen lo que sus amigos dirían. Algunos de ustedes incluso pueden temer lo que los otros jóvenes no convertidos de la iglesia pensarían de ustedes si deciden ponerse serios. Cristo habló de ti cuando dijo: “¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros?” (Juan 5:44). El Apóstol Santiago dijo: “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). No es de extrañar que eres sólo un casi Cristiano, ya que amas más “la gloria de los hombres que la gloria de Dios” (Juan 12:43). ¡Así muchos de los que oran y buscan a Cristo nunca lo encuentran, ya que no renuncian a los amigos perdidos y mundanos!
3. Otra razón que algunos de ustedes siguen siendo sólo casi Cristianos es porque aman el placer. Ustedes son “amadores de los deleites más que de Dios” (II Timoteo 3:4). Pero Cristo dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo” (Lucas 9:23). Cuando escuchan eso, algunos de ustedes se van tristes, porque tienen demasiado amor por los placeres sensuales. Hay algunos que creen que pueden ir al Cielo sin luchar en contra de sus inclinaciones carnales. Y esta es otra razón por la que muchos están sólo casi, y no completamente Cristianos.
4. La última razón que voy a dar, porque muchos permanecen siendo casi Cristianos, es un temperamento inestable y variable.
Lloramos y clamamos sobre el número de conversos prometedores, que parecen ser salvos, pero después de un tiempo desaparecen, y acaban en la carne, destituidos de Cristo. Tiemblo de repetir ante ellos esa terrible amenaza: “Y si retrocediere, no agradará a mi alma” (Hebreos 10:38), y otra vez, “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento…” (Hebreos 6:4-6). Aunque con inestable, variable temperamento parecen que empiezan bien, pero retroceden a la condenación eterna.
III. Tercero, la insensatez, la locura, de permanecer no más que un casi Cristiano.
1. La primera prueba que doy es que no puedes recibir salvación de esta manera. Tales personas son casi Cristianas; pero casi darle al blanco, es realmente fallar. ¿Qué dirá tu familia Cristiana cuando mueras? “¡Casi fue salvo!”
“Casi” no bastará;
“Casi” ¡fracasará!
Triste, triste, llorar,
“Casi” – pero perdido.
(Traducción libre de “Almost Persuaded”
por Philip B. Bliss, 1838-1876).
2. La segunda prueba de la insensatez de ser un casi Cristiano es el daño que le hace a los demás. Un casi Cristiano es una de las criaturas más peligrosas en el mundo entero. Él es un lobo con piel de oveja. Él es un falso profeta. Los casi Cristianos “no entran en el reino de Dios por sí mismos, y no dejan entrar a los que están entrando”. Estos son aquellos que son grandes enemigos de Cristo más que los ateos o Musulmanes, o incluso los Mormones. Porque casi todos estarán al tanto de un Musulmán, un Mormón o un ateo; pero un casi Cristiano, a través de la hipocresía sutil, atrae a muchos que nunca han seguido a un Musulmán, Mormón o ateo. Por lo tanto el casi Cristiano debe esperar recibir una mayor condenación, un castigo peor en el Infierno que un Musulmán, Mormón o ateo – porque el casi Cristiano hace mucho más para destruir la obra de Dios que cualquier otro cultista o ateísta podría hacerlo. El hoyo más profundo en el Infierno es por lo tanto, reservado para el casi Cristiano.
3. La tercera prueba de la insensatez de permanecer un casi Cristiano es que es la mayor forma de ingratitud hacia nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Jesús bajó del cielo para salvarnos. Él fue humillado, despreciado, sudó Sangre en la agonía de Getsemaní, fue detenido, burlado, cruelmente golpeado y clavado en una Cruz, muriendo en nuestro lugar. Él derramó Su preciosa Sangre para limpiarnos. Oh, ¿cómo puedes decir que lo amas, cuando tu corazón no está totalmente con él? ¿Cómo puedes reconocer que Él sufrió para salvarte de la miseria y el castigo eterno, y no darte completamente a Él?
Dale todo tu corazón a Jesús. Ponle fin a estar entre dos opiniones. ¿Por qué debes mantenerte alejado de Cristo por más tiempo? ¿Por qué debes estar tan enamorado de la esclavitud del pecado que no te apartas del mundo, la carne y el Diablo – que, como cadenas espirituales, agarran tu alma y la detienen, y evitan que huyas a Cristo? ¿A qué tienes miedo? ¿Por qué no te entregas por completo a Cristo? ¿Crees que el ser sólo medio Cristiano te hará feliz? ¿Crees que tirarte por completo en Cristo te hará miserable?
Es un gran engaño pensar que vacilar entre Cristo y el mundo te puede satisfacer. No – tal vacilar sólo te impide experimentar el gran alivio que Cristo ofrece. Sólo cuando le das tu corazón por entero a Cristo puedes tener paz con Dios.
Para concluir, les exhorto que se alejen de ser casi Cristianos. Huye de la ira y el juicio de Dios. Cueste lo que cueste, huye a Cristo. Entonces esfuérzate para darle más y más a Él. Siempre orando, siempre preparándote para una vista más completa y un mayor disfrute de Él, en cuya presencia hay plenitud de gozo, y en cuya diestra hay placeres por siempre. ¡Amén!
Este sermón, “El Casi Cristiano”, fue predicado por George Whitefield durante el Primer Gran Despertamiento (1730-1760). Lo he editado y simplificado para que sea más fácil de entender para las mentes menos educadas de los hombres modernos. Que lo leas de nuevo, y pienses en el profundamente. Que te alejes de ser un “casi Cristiano”. Que Dios Mismo te haga “[completamente]” un verdadero Cristiano (Hechos 26:29), que algún día no sea dicho de ti:
“Casi persuadido”, ¡pasó la cosecha!
“Casi persuadido” ¡la condena llegará!
“Casi” no bastará;
“Casi” ¡fracasará!
Triste, triste, llorar,
“Casi” – pero perdido.
(Traducción libre de “Almost Persuaded”
por Philip B. Bliss, 1838-1876).
(FIN DEL SERMÓN)
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