sábado, 24 de abril de 2010

LAS CITAS VS EL CORTEJO BIBLICO




Un área en la que muchas iglesias creyentes en la Biblia (y por consiguiente muchas familias Cristianas profesantes) han aceptado ciegamente prácticas paganas es en el área de tener citas (permitirlas, promoverlas, etc.). Debido a que el abandono del cortejo Bíblico a favor de las citas recreativas modernas ha sido un desastre para las familias, las iglesias y la sociedad, necesitamos examinar el sistema de citas desde una perspectiva Bíblica y analizar la alternativa escritural: el cortejo controlado por el padre. En este capítulo vamos a definir el sistema de citas, notar su origen reciente, daremos razones por las cuales su práctica es anti-escritural y en el proceso presentaremos la alternativa Bíblica: el cortejo controlado por el padre (o por la madre en caso de faltar éste de manera legítima). Para aquellos de nosotros nacidos y criados en los Estados Unidos (especialmente aquellos criados como no-creyentes) puede que sea una tentación el desestimar este tópico como algo “obviamente anticuado y absurdo.” Pero, a medida que lee este capítulo, se sorprenderá por la clara y abundante evidencia bíblica a favor del cortejo (como se define escrituralmente).

El Juego Moderno de las Citas

¿Qué es el sistema de citas? Con la palabra citas nos estamos refiriendo al fenómeno del siglo veinte conocido como las citas recreativas modernas. Trabaja más o menos de la siguiente forma. Un chico conoce a una chica, decide que es agradable en algún sentido (e.g., una sonrisa atractiva, un cuerpo sexy, bonito tono de voz, amigos de la onda, un tremendo carro, etc.) y luego le pide que salgan en una cita. Si ella acepta el chico la recogerá a una cierta hora y luego (de forma típica) la llevará a cenar, a ver una película (o a un concierto, etc.) y luego, en muchos casos, estacionará el carro en un área solitaria y se involucrarán en besuqueos y fuertes manoseos. En la cultura de hoy las “buenas chicas” no permitirán el besuqueo y los manoseos hasta la segunda, tercera o la cuarta cita. En los modernos Estados Unidos, las citas entre estudiantes de secundaria
y universitarios frecuentemente incluyen licor, drogas y relaciones sexuales.

Si un chico y una chica se ven en citas por un período prolongado de tiempo y están de acuerdo con no tener citas con otras personas entonces son “novios.” El noviar (como se le llama) es, en muchas maneras, una imitación adolescente del matrimonio (e.g., el muchacho a menudo incluso le da a la muchacha un anillo o un collar). Sin embargo, no tiene la protección ni el compromiso real de un pacto matrimonial, y por lo tanto es arbitrario y fugaz. Los muchachos y las chicas que “están de novios” llegan a vincularse románticamente, emocionalmente y a menudo sexualmente. Luego, cuando el muchacho o la muchacha se aburre de la relación, o es sorprendido engañando, o simplemente decide que alguien más es más deseable, entonces la relación se termina. La ruptura a menudo involucra dolor, ira y tiene muchas consecuencias emocionales negativas.
Luego de una serie de relaciones fallidas los hombres y las mujeres jóvenes llegan a endurecer sus corazones y a desconfiar de las relaciones en general. Así, el sistema recreativo de citas conduce a una alta tasa de divorcios en la sociedad. Convierte la intimidad en algo trivial y respalda la idea hedonística que los hombres y las mujeres son juguetes que pueden ser hechos a un lado a voluntad. En la cultura moderna (generalmente hablando) la persona con la que uno se casa es simplemente la última persona en una serie de relaciones que involucraron “compromisos” emocionales y sexuales. De este modo el matrimonio es visto a menudo como un anexo básicamente romántico a lo que ha ocurrido antes. El sistema moderno recreativo de citas no solamente es antibíblico sino que tiene sus propias consecuencias negativas. Para muchos se ha


perdido la condición especial y sagrada del pacto matrimonial. Ha sido desechado por los necios placeres pecaminosos del sistema moderno de citas.

Aunque los Cristianos profesantes, quienes por ignorancia, la mala enseñanza y el sincretismo con la cultura pagana, y que están involucrados en el sistema de citas generalmente tienen mejores motivos e intenciones que sus homólogos paganos (e.g., sus metas para tener citas no es
llegar a “meter goles”), todos los aspectos negativos y anti-bíblicos de las citas (e.g., una carencia de supervisión paterna real; la ausencia de chaperones; se acepta y se espera una cierta cantidad
de intimidad física; relaciones emocionales, románticas y físicas que ocurren fuera de la relación marital, etc.) todavía acompañan al “sistema Cristiano” de citas. Por lo tanto, uno no debiese sorprenderse que los niveles de inmoralidad sexual entre los estudiantes “evangélicos”
universitarios son casi idénticos a los de los estudiantes universitarios paganos. O que la tasa de adulterio y divorcio entre los Cristianos profesantes es también casi la misma que la población pagana en general. El paradigma de las citas ha sido un total desastre para los evangélicos
Americanos.

¿Por Qué el Sistema de Citas es Erróneo?

La razón por la cual el sistema moderno recreativo de citas ha tenido tales consecuencias éticas y sociales negativas para los evangélicos es que contradice muchos principios bíblicos. De hecho,
el paradigma moderno de las citas no está basado en lo absoluto en la Biblia sino que es más bien un subproducto de una cultura apóstata y post-Cristiana. En el siglo diecinueve (y antes) la mayor parte de los hombres y mujeres eran unidos y preparados para el matrimonio por medio de un
proceso controlado por el padre llamado cortejo. Para 1930 ocurrió un giro cultural de paradigma por el cual los adultos jóvenes llegaron a controlar el proceso con poca o ninguna supervisión por parte de los padres. Las citas y el manoseo llegaron a ser la norma.

Las razones para este giro son muchas. Hubo factores socioeconómicos tales como la industrialización. Muchos hombres y mujeres jóvenes se mudaron de las pequeñas poblaciones agrícolas a las grandes ciudades para trabajar en molinos, fábricas y oficinas. Sucedió el surgimiento de la industria cinematográfica que promovía un concepto antibíblico del romance y la sexualidad. Otro factor importante fue el desarrollo del automóvil asequible. Los automóviles les proveyeron a las parejas jóvenes de un escape rápido y fácil de los ojos y oídos de sus padres. Les dieron a los chicos y a las chicas un sofá impermeable, móvil, privado y sobre ruedas. Como tales, los autos llegaron a ser los principales centros de besuqueo para los adolescentes durante el siglo veinte. Sin embargo, la principal razón para el giro del cortejo a las citas fue que la mayor parte de las iglesias dejaron de predicar todo el consejo de Dios (e.g., la ley moral de Dios, el liderazgo pactal, etc.) Como resultado los padres abdicaron a su responsabilidad bíblica de supervisar las relaciones de sus hijos y guardarles de la cultura pagana, de impedirles el actuar neciamente y el cometer maldad.

A medida que consideremos las razones bíblicas específicas por las cuales las citas son anti- escriturales y peligrosas estaremos presentando, necesariamente, el caso a favor del cortejo bíblico. Aunque puede parecer que las citas sean la norma para los evangélicos de hoy, hay un número de razones por las cuales la Biblia condena tal práctica.

1. Las citas recreativas modernas son antibíblicas porque tienta a las partes involucradas a cometer inmoralidad sexual y a menudo conduce a la fornicación. Debido a nuestras naturalezas pecaminosas y debido a los naturales apetitos sexuales los creyentes nunca

debiesen colocarse a sí mismos en situaciones que puedan causar tentación y pecado. Los creyentes no pueden confiar en sí mismos y estar a solas con una persona atractiva del sexo opuesto especialmente cuando esa persona tiene un compromiso y una fuerte vinculación emocional a aquel con quien está. “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.” (1
Cor. 6:18). “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.” (I Tes. 4:3-7)

Las citas recreativas presuponen que una cierta cantidad de besos y contacto físico son aceptables fuera de la relación matrimonial siempre y cuando las cosas no lleguen demasiado lejos (e.g., la segunda, tercera y la cuarta base). Sin embargo, tal pensamiento es totalmente contrario a la Escritura. Pablo dice, “En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer; pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido” (1 Cor. 7:1-3). Pablo dice, sin lugar a dudas, que es moralmente bueno el que un hombre
soltero no tenga relaciones sexuales con una mujer. El afecto sexual es estrictamente limitado por el apóstol a la relación matrimonial. Los besos y las caricias de varias partes del cuerpo son
claramente una estimulación erótica; son el preludio normal al acto sexual. Aunque un hombre Cristiano nunca permitiría que alguien se condujera a sí mismo de tal manera (i.e., la estimulación erótica previa, el contacto sexual) con su esposa o su hija, se convence a sí mismo
que tal conducta es de alguna manera aceptable cuando él es soltero y las hormonas están fluyendo. También está ignorando el hecho de que está tocando a la futura esposa de alguien más, mientras que al mismo tiempo espera que su propia futura esposa sea casta. “¿Tomará el hombre
fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen? Así es el que se llega a la mujer de su prójimo; no quedará impune ninguno que la tocare” (Prov. 6:27-29). El contacto sexual está prohibido antes del matrimonio. Por lo tanto, las
citas modernas son una forma de rebelión contra Dios.

Las citas recreativas (que casi siempre involucran el besuqueo y el manoseo) son condenadas por Dios porque provoca una lujuria ilícita. Incluso cuando una pareja Cristiana profesante se toca y se besa pero se detienen mientras están vestidos y siguen por sus caminos separados todavía han llenado sus mentes con deseos ilícitos. Pablo dice, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom. 12:2). “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es
idolatría” (Col. 3:5). “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos” (Efe. 4:22). Jesús mismo advirtió que la lujuria sexual es una violación del séptimo mandamiento. “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mat. 5:27-28). Salomón escribe: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Prov. 4:23).

El involucrarse en citas recreativas es alejar la propia mente, y el corazón, de la obediencia y dirigirlas hacia la seducción y el pecado. Es un entrar deliberado en la tentación, un salto premeditado en un pozo de lujuria y una trampa de deseo maligno. Nuestro Señor nos mandó que orásemos que no fuéramos dirigidos hacia la tentación (cf. Mat. 6:13). ¿Podemos orar con


sinceridad esta oración mientras derramamos deliberadamente gasolina sobre las brasas de la lujuria? Todo pecado comienza con una entrada a la tentación. Por lo tanto, si temes al pecado, entonces también debes temer a la tentación. No podrás mantener el fruto en secreto mientras te deleites y participes de la raíz. La razón por la cual las citas son tan destructivas para los
creyentes es porque cuando los hombres y las mujeres están en paz con los deseos pecaminosos y se estimulan con besuqueos ya han consentido en pecar en el corazón, y, el pecado en el corazón a
menudo termina en actos de maldad. Un consentimiento interno con la lujuria ocurre siempre antes que los hechos pecaminosos se sucedan. “Sino que cada uno es tentado, cuando de su
propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte” (Sant. 1:14-
15). En lugar de seguir el moderno paradigma de las citas, debiésemos prestar atención a las
palabras de Pedro. “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Ped. 2:11). La lujuria es un peligro tal para los Cristianos que Pablo incluso le advirtió a Timoteo, un hombre de Dios, que la evitara como a una plaga. “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2 Tim. 2:22).

¿Cuántos jóvenes Cristianos han caído en grandes pecados sexuales porque aceptaron ciegamente el sistema de citas; porque no consideraron el peligro de entrar en tentación y la pecaminosidad
de la lujuria interior? ¿Cuántos creyentes han sido marcados de por vida por seguir el método del
mundo en lugar de seguir el de la Escritura? Ha habido muchos Cristianos que han recaído, que han caído en graves pecados sexuales, se han arrepentido y han sido restaurados. Sin embargo, note que el dolor, el sufrimiento y el trauma que son las consecuencias del pecado pueden durar por muchos años, incluso por toda la vida. “Nunca encontrará usted a David danzando después de su pecado con Betsabé. No él; ¡no hubo danza en él después de eso! Cojeó hasta el día de su muerte” (C. H. Spurgeon). La atracción sexual es natural y normal. Dios nos hizo con la habilidad de responder de esta manera. De manera que, aquellos criados en hogares Cristianos no debiesen ser engañados y llegar a pensar que no serán tentados en una situación de cita. “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Cor. 10:12). “El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño” (Prov. 22:3). “El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado” (Prov. 28:26).

2. Otro aspecto particularmente problemático del paradigma de las citas es que los creyentes son entrenados para confundir la lujuria y las emociones fuertes con el genuino amor bíblico. Cuando un hombre Cristiano joven saca a una muchacha y hace que ella lujurie y peque por medio del besuqueo y cosas por el estilo no está expresando amor bíblico, pues el amor verdadero obedece la ley de Dios. “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia,
el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad” (1 Cor. 13:4-6).
“Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos” (2 Juan 6). Cuando una pareja
Cristiana se involucra en el “juego erótico” y en el “fuerte manoseo” están saliéndose de la conducta legítima, están imitando al mundo pagano y no están actuando en el mejor interés de
cada uno el cual es servir a Cristo con todo el corazón. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor...
Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Rom. 13:9-10, 13-14).

La Biblia nos provee de un vívido cuadro de la pasión lujuriosa que es sustituta del verdadero


amor bíblico en la historia de Amón y Tamar en 2 Samuel 13. En este capítulo la Biblia usa la palabra amor en el sentido cultural común para describir un fuerte encaprichamiento basado en la lujuria sexual irracional juvenil. Tamar era una doncella extremadamente hermosa, pero era una muchacha que, como hija protegida del rey, siempre estaba acompañada. Amón, su medio hermano y quien se halla consumido de lujuria sexual, urde una trampa para apartar a su hermana de sus guardianes y forzarla a tener una relación sexual. Cuando están solos, al calor de la pasión Amón le revela su malvada intención a Tamar. Ella se horroriza y le dice, “No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza. Porque ¿adónde
iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti” (2 Sam. 13:12-13).

Hay una cantidad de cosas importantes que señalar en este capítulo con respecto a nuestra discusión de la naturaleza antibíblica de las citas recreativas modernas. Primero, note que Tamar asume apropiadamente que en el área de la conducta sexual debiese haber una clara distinción entre el pueblo pactal de Dios y las naciones paganas de los alrededores (vs. 12). También identifica a cualquier Israelita que se involucre en sexo premarital como un perverso (vs. 13). Segundo, note la gran dificultad que se requiere para estar a solas con una virgen joven en la sociedad Israelita. La Biblia asume que los jóvenes, hombres y mujeres, nunca debiesen estar a solas hasta que estén casados. Las doncellas no casadas en una sociedad bíblica son protegidas de los hombres rapaces. Son custodiadas por chaperones moralmente competentes. Tal protección es la responsabilidad del padre.

Tercero, note que una infatuación que fluya de la lujuria sexual es impaciente y fugaz. Amón no siguió los procedimientos legales del cortejo bíblico porque quería la gratificación inmediata. Una vez que su lujuria pecaminosa fue gratificada, la infatuación de Amón se convirtió en
repugnancia y odio (vs. 15). Amón usó a Tamar para el placer sexual y luego la desechó. Blaikie escribe: “Si necesitaba algo más para mostrar la villanía realizada por Amón, este es su
tratamiento de Tamar después de haber realizado violentamente su ruina. Es la historia repetida tan a menudo en este día – la víctima arruinada desechada con deshonor, abandonada sin
compasión a su vergüenza. No hay traza de reparo alguno por parte de Amón del asesinato moral que había cometido, de la vida que había arruinado; ninguna compasión por la chica una vez risueña y feliz a quien había condenado a la humillación y la congoja. Ella había servido para su
propósito, aunque es la hija del rey; que se arrastre por la tierra como un pobre gusano para que viva o muera, en necesidad o en miseria; eso no es nada para él.”1 Note que el así llamado amor del mundo con su lujuria, su inmoralidad sexual, sus palabras engañosas de afecto y defraudación
de crédulas mujeres es antinómico hasta la médula. En realidad es odio, humillación y degradación disfrazado de amor. El moderno paradigma de las citas le sirve de catapulta al falso concepto mundano de amor. “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno
ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Jn. 2:15-16).

3. Las citas recreativas modernas son antibíblicas porque entrena a los jóvenes a tomar las relaciones de pacto entre un hombre y una mujer de manera liviana. Con las citas modernas la meta de la relación es primero el placer personal (i.e., tener mucha diversión); luego, en segundo lugar, desarrollar sentimientos románticos y emociones fuertes; luego, en tercer lugar (en algunos casos) la realización de algún tipo de compromiso (e.g., llegar a ser novios). Sin embargo, en este punto de la relación el compromiso es solamente el de restringir las

1 W. G. Blaikie, El Segundo Libro de Samuel (Minneapolis, MN: Klock and Klock, 1978 (1893), pp. 197-198.


actividades placenteras (salir, la gratificación sexual, etc.) el uno con el otro. El compromiso matrimonial es solamente una posibilidad futura, en el mejor de los casos. Note, que este así llamado compromiso de cita puede ser disuelto por cualquiera de las partes en cualquier momento por cualquier razón que sea sin ningún tipo de consecuencia negativa civil o social.

Dado el hecho que la meta de las citas es esencialmente auto-centrada y hedonista y que el compromiso de cita puede ser roto por cualquier razón en cualquier momento, no debiésemos sorprendernos al descubrir que los Americanos pueden tener cinco, diez, o hasta veinte relaciones “serias” antes de casarse. Alguien podría preguntar, “¿Qué hay de malo con eso?” “¿No es una buena táctica hacerle una prueba de manejo a muchos carros antes de tomar la decisión de comprar uno?” El problema con el paradigma de las citas modernas es que: (1) Entrena a los jóvenes a tener un concepto del matrimonio orientado al placer, egoísta (auto-realización), en lugar del concepto bíblico del matrimonio centrado en Dios, dirigido al reino (dominio), y orientado al servicio. Cuando los hombres o las mujeres hacen de su propia auto-realización a través de las emociones y los placeres el fundamento de la relación matrimonial no existe un cimiento sólido para un matrimonio piadoso duradero (verdaderamente satisfactorio). (2) Cuando la gente se casa luego de muchas relaciones en las que el compromiso fue roto por cualquier razón, no importa cuán pequeño, los hombres y las mujeres son entrenados (habituados) a tratar con los problemas en la relación matrimonial (incluso las cosas insignificantes tales como el aburrimiento sexual, una falta de emociones fuertes, adquirir algo de peso, etc.) a través del divorcio. El sistema de citas es una de las principales razones por la cual los Estados Unidos
tienen una tasa de divorcios tan escandalosamente alta. Los jóvenes han sido entrenados a tratar el divorcio como si no fuera gran cosa, como una solución fácil y aceptable a los problemas
matrimoniales.

La razón principal por la cual los Cristianos deben rechazar el paradigma de las citas modernas es que viola la enseñanza bíblica respecto al liderazgo (la condición de “ser cabeza”) de pacto. La Biblia enseña que el padre (y los padres) tienen la responsabilidad bíblica de custodiar y preservar la virginidad de la muchacha hasta el matrimonio. El padre también tiene la responsabilidad de ejercer supervisión con respecto a encontrar una pareja Cristiana adecuada para un hijo o una hija. El sistema de citas deja ambas responsabilidades en las manos de un hijo o de una hija. A medida que las citas se practican en los modernos Estados Unidos lo más que un padre puede requerir es conocer al muchacho que está a punto de llevar a su hija a una cita. De este modo, el padre
entrega a su propia hija a un completo extraño sobre la base de la apariencia externa, un saludo y un apretón de manos. Sólo la hija sabe realmente qué tipo de persona es con la que está tratando.
Si esta hija está involucrada emocionalmente, romántica y sexualmente con un tipo infame y despreciable ella hará todo lo que pueda para ocultarle a sus padres la verdad con respecto a él. El paradigma de las citas arrebata el proceso de encontrar un compañero (a) para la vida de las
manos de los padres Cristianos quienes cuentan con la experiencia, son sabios y espiritualmente maduros, y quienes son los guardianes de la virginidad de una hija del pacto y coloca este proceso en las manos de hijos inexpertos, (a menudo) ingenuos, inmaduros espirituales con hormonas
embravecidas (i.e., cuerpos adultos con mentes adolescentes). Las citas recreativas violan y destruyen el fundamento de la estructura de autoridad bíblica de la familia.

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